Caminamos en
dirección a las sombras, hasta que la total oscuridad nos envolvió, ella se
detuvo un momento y me invitó a sentarme en la suave arena, la vista del cielo
era impresionante, tantos puntitos de luz, y aunque en teoría de la NASA debía
estarme congelando, lo cierto es que
parecía que estuviera en la sala de su casa, no sentía el más mínimo cambio
térmico, salvo claro está, por la cercanía de Zafiro que inevitablemente
elevaba mi temperatura corporal.
-qué vista más
hermosa- dije acostándome en el suave polvo
-la mejor, sin lugar a dudas.
-me siento tan diminuta aquí…
-desde la primera vez que vine quise compartirlo con alguien, así que éste es también mi sueño hecho realidad- dijo estas palabras entrelazando su mano con la mía
-gracias Zafiro, esto es maravilloso
Nos quedamos en
silencio por un momento, pero sentí que debía decir algo, así que rompí el
silencio
-cuando era
niña íbamos de visita a la finca de los abuelos, al llegar la noche papá salía
conmigo al prado y nos acostábamos juntos a contar estrellas. Él en muchas
ocasiones hacía coincidir nuestros paseos con las noches de luna nueva, para
que la ausencia de la luna nos permitiera ver más estrellas… pero yo prefería
la luna, siempre me ha fascinado este astro, soñaba con ser astronauta, pero ya
ves, tú me has cumplido el sueño
-¿y dónde está tu papá ahora?
-de viaje por el caribe con mamá, en su no sé cuál versión de la luna de miel… siempre he dicho que por eso soy hija única, pues yo crecí muy pronto y así ellos pudieron seguir con sus andanzas, porque no se saben quedar quietos
-jajajaja no todos pueden decir lo mismo, creo que eres afortunada de tener unos padres que aún conserven viva la chispa del amor
-bueno, pues si, tienes razón, pero es que se vuelven tan empalagosos a veces
-la chica ruda ha hablado…
-no te burles de mí
-¿yo? Burlarme de ti ¿en qué momento?
-sí, no te hagas
-¿nunca les pediste un hermanito?
-sí, les pedía una hermanita, pero no me escucharon, decían que ya tendría muchos hermanitos en la escuela, así que aprovechaba las clases para molestarlos porque no tenía a otro de mi tamaño para enloquecer en casa
-jajajaja ya te imagino, serías un pequeño terremoto
-no hay evidencias de semejante acusación
-jajajajaja tan inocente la niña
-bueno pues mamá dice que yo era adorable, así que siempre he sido un amor desde pequeña
-claro, pero el testimonio de las madres no cuenta, para ellas sus hijos son querubines
-ummm… si dices que ya has venido otras veces aquí, ¿qué hacías?, ¿solo caminar por la arena y ya?
-como me cambias el tema… jajajaja… pues sí, vengo a caminar o a acostarme aquí a contar galaxias o a intervenir mi cráter personal
-¿tienes tu propio cráter en la luna?
-sí, por supuesto, ven y lo verás con tus propios ojos
-por cierto, la noche lunar no es tan oscura como pensaba
-eso es porque el cristal de tu casco permite una mayor visibilidad aprovechando la luz de las estrellas, pero si te lo quitas no podrás ver dónde pones tus pies
Nos levantamos
para seguir caminando y yo miraba el suelo, era como estar caminando por la
arena en una noche clara, no con la claridad de la luna llena, pero sí con
suficiente visibilidad, ella me tomó de la mano y seguimos avanzando de frente
hacia la oscuridad, pero la vi dudar por un momento, se detuvo y miró hacia
atrás, donde habíamos dejado el “auto” hizo un leve gesto con su mano y aquella
máquina comenzó a avanzar hasta detenerse junto a nosotras.
-creo que es
mejor que lo hagamos sobre Skadi, pues te cansará la caminata en esta micro
gravedad
-¿le pusiste tu nombre al auto?
-el de la diosa de invierno, no el mío
-jajaja pero si es tu nombre natal, jajajajajaja… tan vanidosa
-eh…
-uh, creo que si pudieras sonrojarte, en este momento estarías más roja que un tomate
-ahora quién se burla de quién…. Ya, sube al auto
-como digas…
No podía
contener la risa que me daba ver a Zafiro apenada, se veía tan adorable. Tomó
el control de “Skadi” y avanzó lentamente, los accidentes en la superficie
comenzaron a ser numerosos, pequeñas y grandes elevaciones alrededor nuestro y
muchas más rocas se sentían a nuestro paso
-mi cráter está
justo en el ecuador lunar, en el centro de la “cara oculta” por eso vemos
tantos accidentes en el paisaje.
-sí, ya lo había deducido, pues si en la tierra estamos en la fase de luna llena es lógico que en el lado opuesto sea de noche
-así es, ya estamos llegando, ¿ves aquellas rocas justo al frente?
- señalaba con su mano un grupo rocoso con la altura de un edificio de cinco pisos
-ajá
-bueno, ahí dejaremos el auto y el descenso lo haremos a pie, te divertirás
Tal como lo
dijo estacionó a Skadi junto a las grandes rocas y caminamos un poco para
bordearlas, un enorme cráter se abría frente a nosotras, lograba adivinarse un
pequeño montículo en todo el centro, muy seguramente los restos del meteorito
responsable de aquel enorme agujero circular.
-¿bajamos?
-umm… eso está muy oscuro, ¿es seguro descender por aquí?
-confía en mí, es como bajar por un tobogán de arena, no te harás daño, además tu traje es más resistente de lo que piensas
-si tú lo dices…
-será divertido, yo iré justo detrás de ti
-¿Qué? Yo no iré de primero
-pero si voy primero me perderás pronto de vista y entrarás en pánico con mayor facilidad
Yo estaba
nerviosa, eso de tirarme por la arena en semejante oscuridad era muy
intimidante, aunque el casco me permitía ver cierta claridad, no era suficiente
para mí, pero decidí confiar en Zafiro y me senté en el borde del cráter como
ella me lo indicó. En cuanto estuvo satisfecha con mi postura corporal me dio
un empujón por la espalda y la inercia hizo el resto del trabajo.
Era verdad,
como deslizarme por un suave tobogán de arena, solo que no a la velocidad que
hubiera querido, me sentí niña de nuevo y grité emocionada levantando mis
brazos, pronto Zafiro bajaba paralela a mí, también divertida y agitando sus
pies en el aire
-wouuu! Quiero
hacerlo de nuevo
-te dije que lo ibas a disfrutar… ahora ¿qué te parece si hacemos una carrera hasta el centro?
-¡Sí!!!!... ¡estoy lista!
-ten cuidado, correr aquí es distinto, así que mide la fuerza de tus pisadas
-¿y cómo se hace eso?
-corre y lo sabrás- pude sentir la sonrisa traviesa en su voz, tomó posición de carrera y gritó- ¡Ya!
Yo salí
disparada por el impulso con el que hubiera corrido en la tierra, lo que fue un
error, pues salí elevada y caí unos cuantos metros más adelante, ella en cambio
iba dando graciosos saltos de gimnasta hasta llegar al centro, me impulsé de
nuevo y con otros tres saltos ya estaba junto a ella, tuvo que atraparme para
frenar mi impulso, pues iba a seguir rebotando.
-quitemos la
arena, así podrás ver mi obra
Comenzamos a
sacudir lo que parecía una enorme roca de quizá diez metros o más hundida en la
arena, ella se quitó los guantes y los usó como una pequeña escoba.
-tardaremos un
poco con esto
-eso veo, hubiéramos traído un par de escobas
-lo siento Lisa, no lo tuve en cuenta, tendré que hacerlo a mi manera, solo no te asustes.
Entonces hizo
algo inaudito, puso sus manos desnudas sobre la arena y ésta empezó a
comportarse como lo hace la limadura de hierro en presencia de un imán, de esta
manera movió todo ese volumen de polvo lunar lejos de la superficie del
meteorito dejándolo impecablemente limpio.
Quedé estupefacta
por semejante habilidad ¿de cuánto más es capaz Zafiro? No tenía palabras para
decir nada, preferí guardarme el asombro y las preguntas para otro momento,
pues podía intuir que para ella era muy importante
enseñarme lo que había en esa superficie rocosa
-presiona a los
costados de tu casco, en la altura de las orejas
Así lo hice y
mi casco comenzó a irradiar luz blanca desde la parte superior frontal, como
una linterna en un casco minero, pero más cool. Ella hizo lo mismo, y con la
luz de las dos pudimos ver con claridad lo que había en la superficie de la
roca; una monumental y delgada luna en su cuarto menguante con una hermosa mariposa
azul hiperrealista también de inmensas proporciones dentro de ella, tallada de
tal manera, que la mariposa parecía poder salir volando en cualquier momento
-¡oh por Dios!
Esto está hermoso Zafiro… ¿cuánto
tardaste en hacerlo?
-unas cuantas semanas, pues tuve que ir a la tierra en busca de cal y aglutinantes para acentuar un poco esa coloración de la luna
-y ese precioso azul en la mariposa, ¿qué usaste?
-es natural de la roca, pues curiosamente es un meteorito con un corazón de azurita, tuve que devastar un gran volumen de la roca para encontrarlo, pero valió la pena, el acabado es perfecto
-¿azurita en un meteorito? ¿en serio?
-sí, ¿por qué te extraña? La tierra es solo un pequeño depósito de riquezas, el universo es mucho más vasto. No sé de dónde vino éste meteorito en particular, pero era el perfecto para ésta obra, posee una mezcla única y rara de minerales. Mira esta parte, donde tallé la media luna, hay una gran veta de diamante allí, ¿lo ves? Y estos brillos de allí son trozos de titanio, también hay hierro y níquel en esta parte de abajo, ¿lo notas?
-
wou!! ¿Y esto blanco es la cal que le pusiste?
wou!! ¿Y esto blanco es la cal que le pusiste?
-así es, pues ese trozo es demasiado negro y desentona con el resto, usé una mezcla de carbonatos y cal con cola de pez, curiosamente han resistido muy bien este ambiente extremo, pues lo usé en un principio como barniz, solo para diferenciar un lado de otro, pero decidí dejarlo, me gustaba el color que le dio entonces preferí dejar que el espacio sideral hiciera lo suyo y lo eliminara, pero aquí está, fijo a la roca ciento veinte años después
-¿tienes una cámara? Esto definitivamente hay que fotografiarlo
-um… no es necesario, vendremos a verla siempre que quieras
-¿por qué? ¿Tienes algo en contra de fotografiar tus obras?
-no, solo ésta; es privada
-¿qué significa? ¿Por qué una mariposa en la luna?
-porque, vista desde la tierra en el cielo nocturno, la luna está tan sola como yo, por eso las dos nos hacemos compañía, yo soy la mariposa y la luna era mi compañera, ésta talla era como una petición al universo, clamaba por un amor que deshiciera mi condena de soledad. Por eso te traje a verla, por fin, mi luna personal ha llegado… -me miró a los ojos a través de su casco- y curiosamente tus ojos grises son como un par de lunas plateadas
Mi corazón dejó
de latir por un breve segundo, para luego saltar desbocado, porque
experimentaba tanta felicidad con sus palabras. Amarla en tan breve tiempo era
tan fácil para mí como respirar, pero que ella me amara, era en verdad
indescriptible, me sentí honrada profundamente y busqué su cuerpo con repentina
necesidad para fusionarme con ella en un prolongado abrazo. Mi corazón me decía
que tal vez yo empezaba a significar mucho para ella, más de lo que las dos nos
permitíamos admitir.
Permanecimos abrazadas
por un buen espacio de tiempo, paradas sobre el borde inferior de aquella luna
tallada, no hubo necesidad de palabras, pues nuestros corazones se estaban
comunicando en silencio.

