lunes, 7 de abril de 2014

Zafiro 14

Caminamos en dirección a las sombras, hasta que la total oscuridad nos envolvió, ella se detuvo un momento y me invitó a sentarme en la suave arena, la vista del cielo era impresionante, tantos puntitos de luz, y aunque en teoría de la NASA debía estarme congelando,  lo cierto es que parecía que estuviera en la sala de su casa, no sentía el más mínimo cambio térmico, salvo claro está, por la cercanía de Zafiro que inevitablemente elevaba mi temperatura corporal.

-qué vista más hermosa- dije acostándome en el suave polvo

-la mejor, sin lugar a dudas.

-me siento tan diminuta aquí…

-desde la primera vez que vine quise compartirlo con alguien, así que éste es también mi sueño hecho realidad- dijo estas palabras entrelazando su mano con la mía

-gracias Zafiro, esto es maravilloso

Nos quedamos en silencio por un momento, pero sentí que debía decir algo, así que rompí el silencio

-cuando era niña íbamos de visita a la finca de los abuelos, al llegar la noche papá salía conmigo al prado y nos acostábamos juntos a contar estrellas. Él en muchas ocasiones hacía coincidir nuestros paseos con las noches de luna nueva, para que la ausencia de la luna nos permitiera ver más estrellas… pero yo prefería la luna, siempre me ha fascinado este astro, soñaba con ser astronauta, pero ya ves, tú me has cumplido el sueño

-¿y dónde está tu papá ahora?

-de viaje por el caribe con mamá, en su no sé cuál versión de la luna de miel… siempre he dicho que por eso soy hija única, pues yo crecí muy pronto y así ellos pudieron seguir con sus andanzas, porque no se saben quedar quietos

-jajajaja no todos pueden decir lo mismo, creo que eres afortunada de tener unos padres que aún conserven viva la chispa del amor

-bueno, pues si, tienes razón, pero es que se vuelven tan empalagosos a veces

-la chica ruda ha hablado…

-no te burles de mí

-¿yo? Burlarme de ti ¿en qué momento?

-sí, no te hagas

-¿nunca les pediste un hermanito?

-sí, les pedía una hermanita, pero no me escucharon, decían que ya tendría muchos hermanitos en la escuela, así que aprovechaba las clases para molestarlos porque no tenía a otro de mi tamaño para enloquecer en casa

-jajajaja ya te imagino, serías un pequeño terremoto

-no hay evidencias de semejante acusación

-jajajajaja tan inocente la niña

-bueno pues mamá dice que yo era adorable, así que siempre he sido un amor desde pequeña

-claro, pero el testimonio de las madres no cuenta, para ellas sus hijos son querubines

-ummm… si dices que ya has venido otras veces aquí, ¿qué hacías?, ¿solo caminar por la arena y ya?

-como me cambias el tema… jajajaja… pues sí, vengo a caminar o a acostarme aquí a contar galaxias o a intervenir mi cráter personal

-¿tienes tu propio cráter en la luna?

-sí, por supuesto, ven y lo verás con tus propios ojos

-por cierto, la noche lunar no es tan oscura como pensaba

-eso es porque el cristal de tu casco permite una mayor visibilidad aprovechando la luz de las estrellas, pero si te lo quitas no podrás ver dónde pones tus pies

Nos levantamos para seguir caminando y yo miraba el suelo, era como estar caminando por la arena en una noche clara, no con la claridad de la luna llena, pero sí con suficiente visibilidad, ella me tomó de la mano y seguimos avanzando de frente hacia la oscuridad, pero la vi dudar por un momento, se detuvo y miró hacia atrás, donde habíamos dejado el “auto” hizo un leve gesto con su mano y aquella máquina comenzó a avanzar hasta detenerse junto a nosotras.

-creo que es mejor que lo hagamos sobre Skadi, pues te cansará la caminata en esta micro gravedad

-¿le pusiste tu nombre al auto?

-el de la diosa de invierno, no el mío

-jajaja pero si es tu nombre natal, jajajajajaja… tan vanidosa

-eh…

-uh, creo que si pudieras sonrojarte, en este momento estarías más roja que un tomate

-ahora quién se burla de quién…. Ya, sube al auto

-como digas…

No podía contener la risa que me daba ver a Zafiro apenada, se veía tan adorable. Tomó el control de “Skadi” y avanzó lentamente, los accidentes en la superficie comenzaron a ser numerosos, pequeñas y grandes elevaciones alrededor nuestro y muchas más rocas se sentían a nuestro paso

-mi cráter está justo en el ecuador lunar, en el centro de la “cara oculta” por eso vemos tantos accidentes en el paisaje.

-sí, ya lo había deducido, pues si en la tierra estamos en la fase de luna llena es lógico que en el lado opuesto sea de noche

-así es, ya estamos llegando, ¿ves aquellas rocas justo al frente?

- señalaba con su mano un grupo rocoso con la altura de un edificio de cinco pisos

-ajá

-bueno, ahí dejaremos el auto y el descenso lo haremos a pie, te divertirás

Tal como lo dijo estacionó a Skadi junto a las grandes rocas y caminamos un poco para bordearlas, un enorme cráter se abría frente a nosotras, lograba adivinarse un pequeño montículo en todo el centro, muy seguramente los restos del meteorito responsable de aquel enorme agujero circular.

-¿bajamos?

-umm… eso está muy oscuro, ¿es seguro descender por aquí?

-confía en mí, es como bajar por un tobogán de arena, no te harás daño, además tu traje es más resistente de lo que piensas

-si tú lo dices…

-será divertido, yo iré justo detrás de ti

-¿Qué? Yo no iré de primero

-pero si voy primero me perderás pronto de vista y entrarás en pánico con mayor facilidad

Yo estaba nerviosa, eso de tirarme por la arena en semejante oscuridad era muy intimidante, aunque el casco me permitía ver cierta claridad, no era suficiente para mí, pero decidí confiar en Zafiro y me senté en el borde del cráter como ella me lo indicó. En cuanto estuvo satisfecha con mi postura corporal me dio un empujón por la espalda y la inercia hizo el resto del trabajo.

Era verdad, como deslizarme por un suave tobogán de arena, solo que no a la velocidad que hubiera querido, me sentí niña de nuevo y grité emocionada levantando mis brazos, pronto Zafiro bajaba paralela a mí, también divertida y agitando sus pies en el aire

-wouuu! Quiero hacerlo de nuevo

-te dije que lo ibas a disfrutar… ahora ¿qué te parece si hacemos una carrera hasta el centro?

-¡Sí!!!!... ¡estoy lista!

-ten cuidado, correr aquí es distinto, así que mide la fuerza de tus pisadas

-¿y cómo se hace eso?

-corre y lo sabrás- pude sentir la sonrisa traviesa en su voz, tomó posición de carrera y gritó- ¡Ya!

Yo salí disparada por el impulso con el que hubiera corrido en la tierra, lo que fue un error, pues salí elevada y caí unos cuantos metros más adelante, ella en cambio iba dando graciosos saltos de gimnasta hasta llegar al centro, me impulsé de nuevo y con otros tres saltos ya estaba junto a ella, tuvo que atraparme para frenar mi impulso, pues iba a seguir rebotando.

-quitemos la arena, así podrás ver mi obra

Comenzamos a sacudir lo que parecía una enorme roca de quizá diez metros o más hundida en la arena, ella se quitó los guantes y los usó como una pequeña escoba.

-tardaremos un poco con esto

-eso veo, hubiéramos traído un par de escobas

-lo siento Lisa, no lo tuve en cuenta, tendré que hacerlo a mi manera, solo no te asustes.

Entonces hizo algo inaudito, puso sus manos desnudas sobre la arena y ésta empezó a comportarse como lo hace la limadura de hierro en presencia de un imán, de esta manera movió todo ese volumen de polvo lunar lejos de la superficie del meteorito dejándolo impecablemente limpio.

Quedé estupefacta por semejante habilidad ¿de cuánto más es capaz Zafiro? No tenía palabras para decir nada, preferí guardarme el asombro y las preguntas para otro momento, pues podía intuir que para  ella era muy importante enseñarme lo que había en esa superficie rocosa

-presiona a los costados de tu casco, en la altura de las orejas

Así lo hice y mi casco comenzó a irradiar luz blanca desde la parte superior frontal, como una linterna en un casco minero, pero más cool. Ella hizo lo mismo, y con la luz de las dos pudimos ver con claridad lo que había en la superficie de la roca; una monumental y delgada luna en su cuarto menguante con una hermosa mariposa azul hiperrealista también de inmensas proporciones dentro de ella, tallada de tal manera, que la mariposa parecía poder salir volando en cualquier momento

-¡oh por Dios! Esto está hermoso Zafiro…  ¿cuánto tardaste en hacerlo?

-unas cuantas semanas, pues tuve que ir a la tierra en busca de cal y aglutinantes para acentuar un poco esa coloración de la luna

-y ese precioso azul en la mariposa, ¿qué usaste?

-es natural de la roca, pues curiosamente es un meteorito con un corazón de azurita, tuve que devastar un gran volumen de la roca para encontrarlo, pero valió la pena, el acabado es perfecto

-¿azurita en un meteorito? ¿en serio?

-sí, ¿por qué te extraña? La tierra es solo un pequeño depósito de riquezas, el universo es mucho más vasto. No sé de dónde vino éste meteorito en particular, pero era el perfecto para ésta obra, posee una mezcla única y rara de minerales. Mira esta parte, donde tallé la media luna, hay una gran veta de diamante allí, ¿lo ves? Y estos brillos de allí son trozos de titanio, también hay hierro y níquel en esta parte de abajo, ¿lo notas?
-
wou!! ¿Y esto blanco es la cal que le pusiste?

-así es, pues ese trozo es demasiado negro y desentona con el resto, usé una mezcla de carbonatos y cal con cola de pez, curiosamente han resistido muy bien este ambiente extremo, pues lo usé en un principio como barniz, solo para diferenciar un lado de otro, pero decidí dejarlo, me gustaba el color que le dio entonces preferí dejar que el espacio sideral hiciera lo suyo y lo eliminara, pero aquí está, fijo a la roca ciento veinte años después

-¿tienes una cámara? Esto definitivamente hay que fotografiarlo

-um… no es necesario, vendremos a verla siempre que quieras

-¿por qué? ¿Tienes algo en contra de fotografiar tus obras?

-no, solo ésta; es privada

-¿qué significa? ¿Por qué una mariposa en la luna?

-porque, vista desde la tierra en el cielo nocturno, la luna está tan sola como yo, por eso las dos nos hacemos compañía, yo soy la mariposa y la luna era mi compañera, ésta talla era como una petición al universo, clamaba por un amor que deshiciera mi condena de soledad. Por eso te traje a verla, por fin, mi luna personal ha llegado… -me miró a los ojos a través de su casco- y curiosamente tus ojos grises son como un par de lunas plateadas

Mi corazón dejó de latir por un breve segundo, para luego saltar desbocado, porque experimentaba tanta felicidad con sus palabras. Amarla en tan breve tiempo era tan fácil para mí como respirar, pero que ella me amara, era en verdad indescriptible, me sentí honrada profundamente y busqué su cuerpo con repentina necesidad para fusionarme con ella en un prolongado abrazo. Mi corazón me decía que tal vez yo empezaba a significar mucho para ella, más de lo que las dos nos permitíamos admitir.


Permanecimos abrazadas por un buen espacio de tiempo, paradas sobre el borde inferior de aquella luna tallada, no hubo necesidad de palabras, pues nuestros corazones se estaban comunicando en silencio.

Feliz Cumple Zafiiii




Hoy se cumple un año de la publicación del primer capítulo de Zafiro, y bueno, como les dije ayer les diré algunas curiosidades, pero primero un saludo afectuoso a María Laura en la bella Argentina por sus comentarios y activa participación en mi blog, también a Karito, quien ha estado también comentando mi historia aunque desde el capítulo 11 no haya vuelto por estos lados. Saludos a TODAS y Todos los lectores que pasan por mi blog, aunque no comenten si me queda registro de sus visitas, muchas gracias por leer!!
También a quienes han comentado la primera entrada de Zafiro y algunas otras por ahí, un abrazo para ustedes ;)

Primero contarles que esta historia nació realmente en el 2012, ya tenía varios capítulos escritos pero el disco duro de mi portátil se quemó y perdí todo lo que llevaba, así que solo hasta el 2013 cuando ya había superado esa pérdida de información decidí volver a escribirla, obvio que hubo variaciones, pero la esencia permaneció, pues lo primero que tenía claro en mi mente era la naturaleza de Zafiro y la personalidad de Lisa.

Originalmente me inspiré en la saga crepúsculo, que leí de un solo tirón en dos meses, esa lectura me ayudó un poco a distraerme de mí misma y mi dolor por una ruptura amorosa, así que creé en mi mente este personaje como ejercicio para activar mi imaginación y evadirme un poco de mí misma, aunque Lisa, que es quien cuenta la historia tenga un buen porcentaje de mi personalidad.

Ahora sí  a responder las preguntas:
-¿Qué significa "escala"?
A las escalas que me refiero son escaleras de cemento en las calles que son muy empinadas, puesto que Medellín está asentada entre montañas, y muchas de las calles tienen mucha pendiente, la calle a la que me refiero existe, y son unas escaleras que tengo que subir a diario y me cansan mucho, por ese hecho de ser tan fastidiosas para mí las incluí en la historia.
-¿Qué es una "cuadra"? Porque dudo que Zafiro esperara a Lisa entre caballos.
Una cuadra es el conjunto de casas o edificios que hay entre una calle(carrera o avenida) y otra, entonces siempre se cuenta ese trayecto como una cuadra, supongo que por la forma cuadrada o rectangular que tienen vistas desde el aire.

-¿La facultad de minas tiene que ver con la minería?
Así es, allí estudian todo lo que tiene que ver con minería y suelos

-¿Cómo hace Zafiro para controlar sus impulsos "sexuales" si aparentemente nunca los había sentido?
Una de las características de Zafiro es que tiene absoluto dominio de sí misma, y precisamente por eso se contiene, dándose tiempo de reconocer e identificar esas emociones que no había experimentado antes

-¿Si la diosa Indunn se conserva siempre joven, cómo es que Skadi escucha a una anciana en el bosque? ¿Se puede presentar en cualquier forma como los dioses griegos?
Ella no vio a la diosa, sino al espíritu de la primera sacerdotisa y por lo tanto su ancestra materna más antigua.

-¿Lisa es zurda!?!?!? Le dolía un poco la mano izquierda de tanto dibujar!!!
Así es, las dos somos Zurdas, es un talento que generosamente le presté al personaje ;) jajajajaja

-¿Cuánto hay de Lis en Lisa? Además de las artes plásticas y espero no equivocarme pero intuyo que también sos zurda
Lisa tiene un 40% de mí, considero que es un buen porcentaje, lo demás es ficción

-Además de inspirarte en Crepúsculo, que citaste en algún capítulo, ¿en qué más Lo hiciste???
Pues fue mi motivación original, pero también me ayudó la literatura de ficción, algunas obras de Isabel Allende, la saga de Eragon, pero lo que me motivó a publicar la historia en mi blog a medida que la escribía  fue el blog de la Teta feliz, lo visito casi a diario y muchas de sus historias me han encantado, así que es por eso, más que por evitar otra pérdida como la de mi computador anterior

-¿Zafiro respira por placer de la misma manera que come???
Así es, ella no necesita el oxígeno totalmente. Pero su sentido del olfato es tan desarrollado como todos los demás

-¿Has hecho algún dibujo de cómo la imaginás?
Está en proyecto hacer una versión ilustrada de la novela en cuanto la termine, no sé todavía si me anime realmente a hacerla. pero aún no he hecho el primer boceto de Zafiro, aunque su imagen sea totalmente vívida en mi mente.

Un último comentario, ya me voy a dormir para ir mañana a clases; en la cultura griega Afrodita (Venus para los romanos) es la diosa del amor (más pasional y carnal) su hijo Eros (Cupido para los romanos) era el dios del amor (más emocional) y Dionysos (Baco para los romanos era el dios del vino y los excesos). Lo aclaro porque las clases de griego me han vuelto detallista en ese típico error, no está mal pero has mezclado el nombre de los dioses.
¡Gracias por este aporte! pero cuando Lisa la llama "Afrodita" se refiere a su belleza, más que a su erotismo, (aunque también lo incluye) pues Afrodita es la más bella del olimpo

Bueno, Esta noche en cuanto llegue a casa publicaré el capítulo 14, pues no quería pasar esta fecha sin publicar

Otra curiosidad que solo hace pocos días tuve en cuenta: Yo nací un 7, el primer capítulo lo publiqué un 7, y llevo en capítulos hasta el momento la suma de estas dos fechas.
Feliz día Zafiro, espero poder contar todos tus secretos, pero sobre todo que disfruten de esta historia.

Besos a mi Nati, tú lo eres Todo!!

domingo, 6 de abril de 2014

Zafiro 13

Terminé con los 20 dibujos como a la una de la mañana, Zafiro seguía mostrándose tan fresca y relajada, me sorprendió su resistencia, pues otra en su lugar se habría agotado con la primera hora, yo en cambio estaba sumamente cansada, me dolía un poco la mano izquierda de tanto dibujar, pero sobre todo me dolía la espalda y el trasero de estar tantas horas sentada. 

Se acercó a mí para ver el fruto de mi trabajo y pude notar con cierto orgullo que le gustaron mis dibujos, yo también estaba satisfecha, pues había logrado captar con mis trazos la belleza sublime de su cuerpo. Tomó algunos en sus manos y me ayudó a ponerlos sobre la mesa de dibujo para echarles el fijador, acomodamos todos los elementos que había usado dejando todo en su lugar, excepto por los dibujos que ella organizó en cuatro filas de cinco, sin duda no podría llamarla desordenada.

Una vez que terminamos con todo yo recogí nuestras ropas, ella apagó las luces y me condujo de la mano hasta su habitación, eran ya las dos de la madrugada, sin más protocolos nos metimos en la cama, ella me abrazó acomodando mi rostro entre su pecho y en el acto quedé profundamente dormida. Había sido un día intenso y dormir entre sus brazos era simplemente el paraíso.

Una suave caricia me despertó, curiosamente, pese a haber dormido tan pocas horas, me sentía tan relajada y descansada, lo primero que noté fue el intenso azul de sus ojos, su hermosa sonrisa que me hacía suspirar y un delicioso aroma a chocolate, se acercó para darme un beso en la frente al tiempo que me saludaba con su encantadora voz

-Buenos días dibujante
-Buenos días Afrodita

Le contesté sonriente con mi voz dormida, la tenue luz de la ventana me indicó que debía ser muy temprano aún, entonces me percaté que ella estaba sosteniendo una pequeña mesa ubicada en su lado de la cama, alcancé a notar algunos vasos y platos sobre ella, entonces comprendí… me había traído el desayuno a la cama ¿en qué momento se levantó?

Perezosamente me senté, pero el llamado urgente de mi vejiga me impidió ronronear por más tiempo, le di un beso en los labios antes de ir corriendo al baño para atender mis necesidades fisiológicas, una vez aliviada tomé su cepillo y procedí a asearme la boca, me lavé también la cara y desordené un poco más mi cortísima melena, es la ventaja de llevar el pelo corto, hace que el cabello desordenado luzca tan cool, me miré al espejo satisfecha, mis ojos grises brillaban alegres, como hacía mucho tiempo no lo hacían, definitivamente había tenido un hermoso despertar.

Salí sin más demoras y me trepé en la cama abrazando a Zafiro por la espalda y llenando de besos su cuello y sus hombros, ella sonreía juguetona, y con un giro de su torso quedó frente a mí tomándome de la cintura y en el mismo movimiento me tendió sobre sus piernas.

-amaneciste muy juguetona, pero te tengo una sorpresa, así que toma tu desayuno para que puedas venir conmigo
-me gusta éste desayuno- dije mirándola provocativamente
-pero yo hablo de éste desayuno- 
y mientras lo decía me sentó entre sus piernas para acomodar frente a mí la mesa, que inexplicablemente no se había volcado sobre la cama con todo aquel movimiento.

Era delicioso sentirla en mi espalda, acomodó su rostro entre mi cuello y mi hombro, posó sus manos sobre mis piernas acariciándolas sutilmente, mientras yo me decidía entre probar los platos que había frente a mí o girarme para comérmela a besos. Sabía que no me dejaría distraerme de la comida, así que empecé probando mi bebida preferida, y que preparado por Zafiro, ese chocolate me supo a gloria.

Después de mi primer sorbo sentí el suspiro de Zafiro en mi oído, así como una risita traviesa

-¿te ríes de mí?
-sí
-¿ah sí? ¿y eso como por qué?
-verás, es que tu cara de anoche cuando te pedí quedarte decía tantas cosas, y por lo preocupada que estabas por tus tareas decidí seguirte la corriente, así estarías libre de obligaciones y te tendría totalmente disponible para hoy

¿De qué estaba hablando? ¿cómo que disponible para hoy? ¿pretende que me salte las clases después de pasar casi media noche haciendo esos dibujos? No entendía nada de lo que acababa de decirme

-no pongas esa carita, ya sé que estar conmigo te hace perder la noción del tiempo, pero me alegra decirte que te saltaste un día entero y esa es una gran ventaja, pues no tienes excusa para negarte a pasar este domingo conmigo

Por poco boto el chocolate sobre la cama

-¿Domingo????
-Sí querida, es domingo hasta las 0 horas de esta noche
-¿pero cómo?
-Sencillo: después del viernes sigue el sábado, luego sigue el domingo y entonces sí llega el lunes.
-¡Oh por Dios!!!!- dije llevándome las manos a la frente, ella tenía toda la razón, solo que había sido todo tan intenso, que me parecieron varios días en lugar de uno, tanto había perdido la noción del tiempo junto a ella.
-¿entonces por qué no me dijiste anoche? ¡Tanta preocupación en vano!!
-no ha sido en vano, lo hice a propósito para que hoy estuvieras totalmente libre, así que termina pronto tu desayuno

Dijo sonriente, yo seguía incrédula, pero aproveché su desayuno, pues increíblemente tenía un apetito voraz, ella seguía sonriendo su travesura y haciendo comentarios divertidos sobre mis gestos mientras yo pésimamente fingía enfurruñarme, pues no podía negar el hecho de que mi corazón latiera emocionado por tener todo un día disponible junto a ella, estaba pletórica de alegría.

En cuanto terminé hice la mesa a un lado para darle las gracias como se debía, aprovechando mi posición la tumbé en la cama mientras la cubría de besos, pero una vez más ella tomó el control de la situación tomando mi rostro entre sus manos y mirándome con tanta intensidad y genuino entusiasmo en sus ojos

-ya que estás bien alimentada, entra a la ducha y organízate, te esperaré en el jardín en unos diez minutos, no tardes por favor
-¿no vienes conmigo?
-estaré esperando por ti, así que es mejor que entres ya- dijo sentándose en la cama, lo que me obligó a levantarme

Realmente parecía tener prisa en que me organizara pronto, así que un poco intrigada entré a la ducha, traté en lo que más pude de no disfrutar tanto del agua tibia, pues mi impaciente Zafiro me esperaba, así que salí lo más pronto que pude pensando en que mi ropa ya no estaba en condiciones de usarse, pero encontré sobre una cama pulcramente organizada, ropa íntima así como un atuendo propio de alpinista: sudadera y suéter grises, una chaqueta impermeable, medias y zapatos deportivos. ¿A dónde me pensaba llevar?

La curiosidad me estaba picando en tal manera que me puse todo aquello en tiempo récord y corrí al jardín a buscarla, pero no llegué ni a la cocina, pues me la encontré en medio del pasillo, llevaba un traje de piloto de careras color violeta que la hacía lucir condenadamente sexi, no me dejó pronunciar palabra, me tomó de la mano y me condujo a la sala de la entrada; en uno de los sillones había otro traje como el que ella llevaba pero de color negro y con franjas azul-plateado, me instó a ponérmelo y en cuanto lo hice parecía haber salido de la película Tron, no he de negar que me encantaba, pues a pesar de toda la ropa que llevaba debajo, se ajustaba y realzaba perfectamente mi figura, incluso llegué a ver la boca de Zafiro levemente abierta del asombro, entonces di un sensual giro para provocarla pero ella solo se limitó a sonreírme y a entregarme el casco.

Salimos por la puerta principal y allí en frente estaba su auto, había cambiado de color, ahora lucía un plateado cromado con visos azules y a la luz del sol matutino brillaba imponente, pero aún a pesar del color tan metálico seguía teniendo la apariencia y suavidad de un pétalo.

-Lisa, ponte el casco

Me lo dijo mientras ella ocultaba su cabello en el suyo, yo le obedecí divertida y con una curiosidad enorme, ¿a dónde pensaba llevarme? ¿y por qué el casco? Pues con aquel atuendo suponía que encontraría alguna extraña motocicleta o algo por el estilo. 

Pero ella me sacó de mis pensamientos abriéndome la puerta, yo entré y me senté, se inclinó sobre mi y, sin tener en cuenta la seguridad que ya el asiento me brindaba, tomó más precauciones asegurando no solo mi torso sino también mis brazos y piernas ¿por qué aquellos cuidados? Al mirarla solo podía ver su sonrisa pícara detrás del visor de su casco, la divertía tenerme en suspenso, solo se limitaba a decirme, “siéntate así” “acomoda la pierna” “enderézate” y hacía como que no oía mis preguntas, y tuve que aceptar que esa Zafiro críptica me encantaba

Ella dio la vuelta al auto y se ubicó en su propio asiento, pero sin tomarse las molestias que tomó conmigo, puso sus manos en el “volante” y el auto cobró vida

-¿por qué casi me has fusionado a la silla mientras que tú puedes estar sin protección?
-porque no la necesito.- me miró entusiasmada- ya relájate Lisa, y disfruta, sé que te encantará

En lugar de salir disparado a gran velocidad por el camino, tal como lo suponía, comenzó a levantar su parte delantera hasta quedar en posición vertical, por un segundo creí que se volcaría y me aferré aún más a la silla con los dedos que aún me quedaban libres, al llegar a esa posición se detuvo por un breve segundo y entonces pude percibir como una gran detonación, sonó como un bajo pero fuerte “boom” y salimos disparadas hacia las nubes, la vista través de las ventanas era increíble, subíamos a una velocidad impresionante, sin embargo la presión al interior era imperceptible. A los pocos segundos pude ver una curvatura azul debajo de nosotras y al frente una oscuridad asombrosa pero no se detenía, siguió con la misma o mayor velocidad a medida que ascendíamos, un minuto después habíamos tomado la distancia suficiente como para ver la enorme esfera azul de la tierra.

Estaba fascinada y aterrada a la vez, solo había tomado minuto y medio para salir del planeta, pero la pregunta era ¿por qué en primer lugar me sacaba de él? ¿y qué clase de auto es ese que realiza una maniobra semejante sin sufrir en lo más mínimo y sin necesidad de toneladas de combustible?

Miré a Zafiro y estaba radiante de alegría, yo estaba atónita, no sabía si gritar de la alegría o del pánico, si había algún gramo de cordura en mi mente, con esto se evaporaba. De nuevo fue ella quien rompió el silencio, su voz suave y alegre sonaba junto a mis oídos dentro del casco

-¿es impresionante verdad?
-es… maravilloso… pero… estoy algo aterrada la verdad
-¡no pienses tanto, solo disfruta!!
-¿cómo es que tu auto puede hacer esto?
-no pienses en eso, deja la razón en la tierra, mira bien hacia el frente
-¡oh por Dios!!

Frente a nosotros se acercaba la luna, su blanca redondez  se miraba nítida y en constante aumento, de seguir a esa velocidad nos estrellaríamos en ella, pero cuando creí que el impacto era inevitable el pequeño auto sobrevoló la superficie lunar logrando darle una vuelta completa a mi amada luna, el miedo se me esfumó de inmediato, estaba completamente absorta contemplando sus cráteres su color y poder ver tantas estrellas como jamás imaginé, y la esfera azul que era nuestro planeta flotando en el espacio. No había palabras, no podía articular sonido alguno, mi respiración contenida por el asombro y la emoción era lo único que salía de mí, Zafiro en cambio estaba tan eufórica que al fin el sonido de su risa logró contagiarme.

Se detuvo justo en esa franja de penumbra, la frontera entre el día y la noche lunar, ella me había llevado a la luna literalmente, nunca una expresión tan romántica había llegado a hacerse concreta realidad.

-Aquí estamos… el casco te permitirá respirar con toda tranquilidad, y ese traje que te queda tan hermoso te protegerá de la radiación. Ahora si quieres… -

Desactivó mi sistema de seguridad, por lo que el cálido abrazo del asiento me liberó, su mirada me dio confianza, ella se giró, abrió su puerta y rodeó el auto para abrir la mía, me tendió la mano mientras me hablaba

-mi querida Lisa ¿me harías el honor de dar un paseo conmigo por la luna?

Solo la miraba atenta, conteniendo la respiración y consciente de mi ritmo cardíaco, ella me invitaba a bajarme para poder pisar aquella arena y convencerme de la verdad. Algo temblorosa tomé su mano para tener el suficiente valor y poner mis pies en la luna ¿puede haber algo más paradójico? Siempre me han dicho que mantengo en la luna, y ahora que realmente estaba en ella dudaba en pisarla.

Al fin lentamente me giré y puse un pie, luego el otro y salí del auto, la levedad de mi cuerpo y aquel desértico pero hermoso paisaje me llenó, de no ser por el casco habría besado a Zafiro allí mismo.

-realmente, esto es increíble, dime que no estoy soñando
-No lo estás, hoy es domingo y en tu territorio nacional son las 8:10 de la mañana, llegamos aquí después de tres minutos con 45 segundos de vuelo
-pero es un auto…

Tuve que comerme las palabras, pues el “auto” había cambiado de forma en algún momento, por fuera lucía como un mini transbordador del tamaño de un Renault.

-¿por qué me trajiste aquí?
-¿quieres regresar?
-¡No!! Pero… quiero saber
-bueno, es mi lugar favorito, aquí puedo darme los mejores baños de sol, quería mostrártela de cerca
-si por las noches se ve tan hermosa, estar aquí es realmente una fantasía hecha realidad
-me alegra hacer realidad tus fantasías
-pues… en este momento quisiera besarte
-um… bueno, tal vez lo intentemos… toma aire antes de quitarte el casco

Ella se acercó y me abrazo por la cintura con uno de sus brazos, mientras que con su mano libre se quitó el casco dejando su cabello flotar en la micro gravedad lunar, entonces entendí sus palabras y tomé aire para quitarme el casco, estaba absorta en el brillo de sus ojos felices.

En cuanto mi rostro quedó desnudo sus labios se posaron en los míos, mi corazón latía emocionado y la ausencia de aire era lo último en mi mente, sus besos eran mi universo en ese momento, con ternura exquisita dio por finalizado el beso y puso mi casco en su lugar, para que pudiera respirar nuevamente, se puso el suyo, aunque intuí que no lo necesitaba, solo lo hacía para que pudiera escucharla

-tus besos me llevan a la luna
-será porque estamos en ella


Sonreímos, tomó mi mano y comenzamos a caminar.

domingo, 30 de marzo de 2014

Zafiro 12

Sopesé las posibilidades, y definitivamente el quedarme era con mucho la mejor opción, en mi solitario apartamento nada me esperaba, ni siquiera la nevera que estaba vacía, pues no mercaba hacía semanas, a excepción del infaltable té al que ya era adicta, y bueno unas cuantas cajas de chocolates que mantenía en la nevera para que no se derritieran ni se llenaran de hormigas. Solo estaban mis bitácoras de dibujo, bastidores y los elementos necesarios para mi trabajo universitario, que era también mi pasión, si volvía dormiría en mi fría y desordenada cama, más solitaria que una noche sin luna, en cambio quedarme, dormir entre los brazos de Zafiro, uh eso era estar en el cielo… solo habría que madrugar un poco, pasar por mi bitácora para la clase de dibujo… ¡mierda! Cómo pude olvidarlo, no he hecho los deberes y mañana debo presentar mi proceso. No, no puede ser que me pierda de pasar más tiempo con ella por no haber hecho mis tareas a tiempo, pero qué torpe!!!

-¿me dirás lo que está sucediendo en tu cabeza? Haces los gestos más variados, ibas de la confianza al placer, luego a la frustración, todo en el mismo minuto ¿en qué estás pensando Lisa? ¿he ido demasiado lejos pidiéndote que te quedes? No tienes que…

-¡No es eso! Es que quiero quedarme, pero he olvidado por completo mis deberes y mañana debo hacer una entrega para la clase de dibujo… y no tengo nada
Dije con profunda decepción, y casi en un susurro al final
Ella sonrió divertida por la cara que estaba poniendo

-qué linda te ves haciendo pucheros, pareces un niño al que se le ha caído su helado favorito

Un tenue calor subió por mis mejillas, pero no el suficiente como para colorearme, estaba decepcionada de mí misma. Ella me abrazó y tomó mi rostro entre sus manos

-entonces ve y haz tus labores, no quiero que por estar aquí abandones tus obligaciones… ¿y exactamente qué es lo que tienes que hacer?

-debo entregar 20 dibujos de estudio sobre la figura humana, anatomía femenina, para ser más específica

-¡veinte! wau, ¿y cuántos llevas?

-nada, no he empezado, regresaba muy cansada del bar estos días, así que no tenía ganas de dibujar nada.

-¿y en una noche podrás hacerlos todos?
-eh… eso espero, sería más fácil si tuviera modelo, tendré que llegar a descargar fotos de internet, eso me quitará tiempo

-mmm… nunca es lo mismo dibujar de una foto a dibujar un modelo al natural

-sí, tienes toda la razón, pero no puedo pagar una modelo

-¿es necesaria la paga?

-Nadie lo hace gratis, y mucho menos si es un desnudo

-¡Ay Lisa! Puedes ser verdaderamente obtusa si te lo propones

Dijo aquello dando dos pasos hacia atrás, permitiéndome verla por completo, entonces caí en la cuenta ¿por qué soy tan lenta? Apenas comprendí me abalancé sobre ella

-¡tengo la mejor modelo del mundo!

-tardaste mucho en entenderlo

-soy un poco lenta

-sí, ya me di cuenta… ¿necesitas algún tipo de papel en especial?

-pensaba hacerlos en papel guarro, para trabajar algunos con acuarelas y tintas, y otros en opalina, ¿hay alguna papelería cerca?

-Pues… tengo algunas reservas en casa

Lo dijo a manera de disculpa, como si la hubiera pillado en alguna travesura, ese gesto me llenó de tanta ternura que tuve que contenerme para no comérmela a besos allí mismo.

La seguí por el corredor, hasta llegar a la sala en la que me había contado su historia, pasamos por una puerta que estaba junto al estante de libros y entramos a un salón de grandes dimensiones, en la pared a la que estaba adosada la puerta, estaba un estante laboriosamente trabajado en madera de roble contenía volúmenes de libros perfectamente ordenados, justo al frente una prístina pared de cristal decorada con hermosos vitrales ricamente coloridos, mientras que las dos paredes opuestas, con su blancura y desnudez inmaculada le daban a todo el espacio un agradable ambiente de sobria elegancia, el piso de piedra gris sin labrar silenció nuestras pisadas, en medio de ese enorme espacio había un escritorio de estilo antiguo, junto con su silla, una amplia mesa de dibujo, y en una esquina, casi tímido, un caballete de madera de pino cuyo color evidenciaba sus múltiples años de servicio.

Ella se acercó al escritorio abriendo con delicadeza uno de sus cajones, de él extrajo una caja de cartón prensado decorada con un suave color verde manzana y sellada con una satinada cinta naranja, deshizo el nudo de la cinta y quitó la tapa de la caja dejando ver su contenido, papel de diferentes colores y texturas.

-Escoge los que necesites

Abrí la boca para responder algo pero no tenía palabras, los quería todos, parecía una niña en una tienda de chocolates a la que le piden escoger, era evidente mi emoción. Pasé mis dedos sintiendo la textura de cada papel, escogiendo algunos y dejando otros a mi pesar, pues ya tenía las 20 hojas necesarias, ella sonreía al verme. 

Cerró nuevamente la caja y la puso en su lugar, organizó cuidadosamente los papeles que había escogido, dejándolos en una perfecta pila sobre el centro del escritorio, luego tomó mi mano y nos dirigimos al estante de libros, ella se detuvo justo en la mitad, donde terminaba un estante y empezaba el otro, puso su mano en el borde del segundo estante y dio un suave empujón, manteniéndome con ella junto al otro estante, aquél que había tocado se puso en movimiento dando una vuelta completa, era un pasaje giratorio, en lugar de libros aparecieron pinturas de todos los tipos, colores lápices, pinceles, yo estaba en éxtasis, era como ver el tesoro de los pintores

-¡oh por Dios!

-¿te gusta?

-¿Qué clase de pregunta es esa? …¿cómo es que tienes tantas pinturas aquí?

-bueno, tú no eres la única artista en este salón

-sí, ya lo suponía por la mesa y el caballete, pero todo este almacén de pigmentos es realmente alucinante

-pero tengo entendido que tu trabajo es de dibujo, así que te interesa más por el momento el lado derecho de este estante

Y allí había toda una gama de lápices, sanguinas y carboncillos, lápices de todos los colores, estaba babeando al ver todo aquello, nuevamente me pidió que escogiera y al igual que los papeles me encontré en un dilema, tardé mucho más en escoger, pero al fin me decidí por algunos carboncillos, sanguinas, lápices acuarelables y unas cuantas tintas, por supuesto no podían faltar unos buenos azules para completar mi selección.

Me volví a mirarla con las manos llenas, ahora me infundía mucho respeto, pues sin duda como pintora debía ser excelente, y el calor me subió al rostro poniéndome colorada por la timidez, pero afortunadamente ella interpretó mi rubor como vergüenza por haber escogido demasiado

-no te avergüences, sé lo difícil que es escoger, y tú has hecho unas elecciones interesantes, ya quiero ver lo que harás con todo eso

Y como no podía ser de otra manera, me puse más roja aún por sus palabras. Sería un gran reto dibujar a una maestra.

Me indicó que llevara los materiales a la mesa de dibujo mientras ella empujaba nuevamente la estantería, dejándola abierta en un ángulo de 90° con respecto a la pared, era la entrada a un pequeño almacén en el que entró con toda tranquilidad, su voz llamándome desde adentro me sobresaltó un poco debido al creciente nerviosismo que se apoderaba de mí

-¡Lisa, ven!

Entré un poco tímida y respetuosa sin dejar de mirar esa estantería que por un lado tenía libros y por el otro pinturas y que a su vez era una puerta giratoria

-¿qué es lo que tanto te demora? Ya, ven aquí

Me dijo extendiéndome su mano. Era una cámara semicircular iluminada por la blanca luz difusa de un foco en todo el centro del techo abovedado, allí doblados cuidadosamente había algunos manteles y telones de variados colores, aunque primaban los colores oscuros, jarrones metálicos y una variada colección de vasijas y ánforas de barro y cristal, candelabros, tapetes, un diván grecorromano finamente tallado, elementos todos que servirían para armar preciosos bodegones o decorar elegantemente salas y ambientes de la casa

-waoo ¿qué haces con todo esto?

-bueno, no creerás que mi casa permanece así todo el año, hay que variar los ambientes, y estos son algunos elementos de recambio cuando me pongo en modo decoradora, van y vienen por toda la casa, pero en esta temporada están de descanso aquí. Pensé que te podrían servir, ¿o no?

-Claro que me sirven, sobre todo ese diván

-¿y nada más?

-mmm… tal vez ese telón rojo sangre

Ella puso el telón que nombré sobre el diván, y lo tomó de uno de los extremos mientras yo tomaba el otro para sacarlo de allí hacia el salón.

-¿dónde quieres ubicar ese telón?

-pues quisiera ponerlo de fondo, el drapeado le daría un toque sensual a las escenas, ¿hay manera de colgarlo de alguna parte sin arruinar la pared?

-claro que la hay

Se acercó al caballete y me lo pasó, indicándome que lo llevara a la bodega, ella halaba de un cordón en el que no había reparado antes en la esquina junto a la pared de cristal, oyéndose el característico suave sonido de una polea bien engrasada.

Una barra metálica con algunos ganchos bajaba horizontal a unos escasos centímetros de la pared, la detuvo a la altura de su pecho, luego hábilmente tomó el telón y pasó los ganchos de la barra por las argollas de madera incrustadas en la tela, yo me acerqué a ayudarle

-estás muy silenciosa, ¿es eso timidez?

Yo le sonreí

-un poco, es que tú no has parado de sorprenderme desde que te cruzaste en mi camino

-espero que puedas seguir diciendo lo mismo por mucho tiempo

-estoy segura que así será
Dije tratando de ocultar la emoción que me produjo escuchar esa promesa escondida en sus palabras.

En cuanto terminamos de ubicar el telón me paso el cordón que activaba la polea para que yo decidiera la altura a la que dejaría la tela, hice unas tres pruebas hasta que decidí dejarla a media altura, para que hubiera suficiente tela que pudiera dejar sobre el diván o en el piso a modo de alfombra, ya se me irían ocurriendo ideas.

Mientras yo cuidaba esos detalles y hacía pruebas de composición ella traía la silla del escritorio y en una de sus manos una tabla casi cuadrada que no había visto antes, ubicó la silla en el centro, a unos escasos pasos del diván, tal vez un metro como mucho, luego se dirigió con la tabla a la mesa de dibujo, dejándola junto con otros elementos que no pude ver por estar pendiente del telón. 

Cuando me vio satisfecha me llamó a su lado en la mesa de dibujo, entonces supe lo que era, un soporte para dibujo, cinta, limpia tipos, difuminos, una pequeña toalla gris de algodón, unos cuantos pinceles de acuarela y tinta china y una pequeña paleta para acuarela con una delicada tacita de agua.

-creo que esto también lo necesitas

La abracé emocionada por sus detalles, y en un susurro le dije 
-¡Gracias!- depositando a la vez un tierno beso junto a su oreja

Se separó de mí invitándome a organizar los materiales mientras me abrazaba por la espalda y observaba mis movimientos. 

Tomé la cinta y adherí uno de los papeles a la tabla, había decidido iniciar con una prueba a carboncillo, así que tomé también el limpia tipos ubicándolo en una de las esquinas, el difumino y la toalla, cuando ya me disponía a ir a la silla tomé como último recurso una sanguina tostada, quizá la necesitaba, o tal vez no, era difícil decidirme con tanto para escoger, pero era solo la primera prueba así que el carboncillo y la sanguina estarían bien.

Me dirigí a la silla acompañada de Zafiro que me tenía abrazada por la cintura

-¿no vas a disponer de la modelo?
Me dijo con un suave tono seductor en su voz

-claro que sí, y empezaré por quitar todo esto
Dije tomando su vestido, pero ella me tomó de las manos impidiéndome avanzar

-Se equivoca, apreciada artista, solo me desnudaré si usted también lo hace, de lo contrario tendrás que dibujar el diván únicamente.

Uh… Zafiro seduciéndome. Sonreí inevitablemente ante su descaro, y abrí mis brazos para que ella dispusiera de mí. Sin hacerse esperar me quitó la ropa, no sin dejar sugerentes caricias en mi piel que iban nublando todos mis sentidos, ella se divertía al ver mi estado de excitación, susurrándome al oído

-Tendrá que contenerse dibujante, o no tendrá trabajos que mostrar mañana y perderá la asignatura

Inspiré profundamente tratando de serenarme, pero su aroma me envolvió llevándome a la locura, ella se separó un paso de mí para mirarme, y esa mirada fue la perdición de mi escaso autocontrol, me abalancé sobre ella besándola apasionadamente, pero ella supo frenar el ímpetu de mi beso con su respuesta suave y delicada, terminando el beso con un suave roce de sus labios.

-ahora es su turno de desvestir a la modelo, querida artista

Tomó mis manos entre las suyas para llevarlas a su vestido, me detuve un segundo para disfrutar la calidez que emanaba de su cuerpo pegado al mío, luego dirigí mis manos al cierre en su espalda y con lenta suavidad abrí la cremallera, mis manos hicieron el camino de regreso subiendo por la piel de su espalda hasta sus hombros, tomé la tela de las mangas y la deslicé por sus brazos dejando que la gravedad hiciera el resto del trabajo, el vestido cayó al suelo mientras mis manos se apoderaron de su cintura y buscaron el camino a sus preciosos senos, solo las bragas evitaban su completa desnudez, pero no tenía prisa en quitarlas, sus erectos pezones y el aroma de su cuello tenían toda mi atención por el momento.

Mis caricias suscitaron la respuesta de Zafiro, pues sus manos comenzaron a dibujar senderos en mi espalda, yo seguía mi ritual de besos y caricias bajando con mis dos manos por su vientre hasta encontrar el borde de sus bragas, metí en ellas mis pulgares y rodeé su cadera para deslizar la pequeña prenda hacia sus muslos, y mientras mis manos bajaban, mi boca hacía su propio camino de besos hasta su pezón izquierdo, me apoderé de él con delicadas caricias de mi lengua, a la par que mis dedos encontraban sus tobillos, dejé caer la prenda al suelo para emprender el camino de regreso con la yema de mis dedos acariciando la longitud de sus torneadas piernas, mi boca alternó sus atenciones con el pezón derecho, y mis manos se apoderaron de sus glúteos y la parte baja de su espalda. Las manos de zafiro por su parte iban de mis hombros a mi cabello, enredando sus dedos en mis cortos mechones y halando suavemente al ritmo de mis besos.

Acaricié con mi nariz el contorno bajo de sus senos y siguiendo por su vientre hasta encontrar su ombligo, mis manos bajaron de sus glúteos a la parte posterior de sus rodillas, para luego subir lentamente por la cara interior de sus muslos, mi lengua por su parte jugaba con su ombligo y su bajo vientre, rodeé con mis besos su pelvis mientras mis manos encontraron sus labios vaginales, ella abrió un poco más sus piernas para darme un mejor acceso, mi nariz se saturó con su delicioso aroma y mi lengua probó sus flujos que ya la habían humedecido notablemente, saboreé su clítoris mientras uno de mis dedos se aventuraba en su interior.

Perdí la noción del tiempo disfrutando de aquel manjar, las contracciones de su vagina, un leve temblor de sus piernas y el quejido de placer de su boca me indicaron que ella había alanzado el éxtasis  gracias a mí, y con solo oírla mi propio orgasmo me llenó mientras me fundía en ese particular e íntimo beso. Ella me tomó por los hombros poniéndome en pie para fusionarse conmigo en un apasionado y cálido beso.

Nuestro abrazo duró unos cuantos minutos. Cuando al fin recobramos la compostura ella unió su frente a la mía y susurró

-¿Será que la dibujante ya se siente lo suficientemente preparada?

-es usted una modelo irresistible señorita


Sonreímos por nuestros propios comentarios, pero ella besó mi nariz y luego mi frente, para separarse de mí y descansar en el diván. 

Yo la seguí con la mirada, tardé unos segundos en reaccionar y buscar mi propio puesto para comenzar mi boceto. 

Tuve que respirar varias veces, pues mi cuerpo aún temblaba de emoción, pero al fin con seguridad mi mano fue dejando trazos firmes en el papel, mientras mis ojos se deleitaban con su figura y una sonrisa se estableció permanentemente en mi rostro. Estaba plenamente feliz