martes, 25 de marzo de 2014

Espejo de agua

min
Agua materna, agua seminal,
agua amniótica líquido vital,
agua que forma mis células,
agua que abraza,
que contiene y protege.

Agua que fluye,
se rompe la fuente,
agua que lava la sangre uterina,
agua que bautiza,
agua que purifica,
leche materna,
agua que revitaliza y sacia la sed.

Agua afectiva,
agua emotiva,
agua pasional.
Agua que fluye,
agua en reposo
murmullo del agua,
agua en silencio.

Agua que evoca,
reflejo en el agua,
recuerdos líquidos, difusos,
memorias que se funden
en el océano del tiempo,
recuerdos cual líquido amniótico
del yo interno,
ese cuerpo de la personalidad.

Vasija de barro,
útero materno,
cuerpo que habito,
naturaleza femenina,
mujer de barro,
mujer líquida,
fragilidad y fortaleza,
continente y contenido.

Me miro a los ojos,
reflejo consciente,
agua y vasija, espejo interior,
retrato del yo,
rasgos formados a partir de experiencias,
carácter, voluntad, creencias,
pinceladas vividas,
gozo y dolor, luces y sombras
rostro personal,
rostro hacia dentro,
me construyo, me reconozco y me acepto;
me idealizo, me oculto,
me desconozco,
me pierdo.
Silencio.
Me observo,
me miro a los ojos,
me encuentro de nuevo
¿Soy yo, soy otra?

¿Quién soy?
La identidad se construye,
como mi cuerpo y su piel
estable y cambiante,
arcilla modelada en el río de la vida,
paleta de color que se mezcla.

Me miro, los miro,
el otro diverso,
como yo y distinto,
cercano y ajeno,
otros ojos, otros cuerpos,
pieles distintas de esos yo extranjeros
miradas, gestos, palabras
me conocen, me ignoran,
me aceptan, me esquivan,
soy yo con ellos,
nosotros.

Mi rostro en sus ojos,
el otro, mi espejo
y yo me construyo,
me hablan sus cuerpos,
palabras, silencios,
miradas y gestos,
distancia y encuentro,
lenguaje que fluye
en el río del tiempo,
que moldea mi vida
mi carne en silencio.

Soy yo, rasgos nuevos
sus ojos, pinceles,
mi interior el espejo,
identidad, equilibrio
de lo íntimo y lo externo,
el yo y el nosotros
en su punto de encuentro.

lunes, 24 de marzo de 2014

Zafiro 11

Fue un corto beso, dulce y tierno, perfecto para degustar una vez más el sabor exquisito de su boca.

-¿estás segura de que solo necesitarás 24 horas para examinarme?... eso de revisar cada molécula de mi ADN suena algo complejo y con muchas horas de examinación rigurosa

Dije mirándola con cierta picardía, estaba claro que deseaba pasar junto a ella el mayor tiempo posible, ella por toda respuesta solo me sonrió y me dio un besito juguetón en la nariz

-No sabes cuánto agradezco que hayas aceptado brindarme tu colaboración, aunque… esto que ha sucedido, es muchísimo más de lo que yo podía esperar –dijo acariciándome suavemente la espalda mientras me estrechaba en su abrazo- Me alegra que estés aquí.

Me miró a los ojos con intensidad y suavemente se deshizo de mi abrazo para tomar mi mano y conducirme hacia el jardín por una puerta muy cercana a la sala en la que estábamos. Era casi mediodía y el sol brillaba con toda su fuerza, cosa que me hizo cerrar los ojos mientras me acostumbraba al exceso de luz, las manos de Zafiro subieron de temperatura y la corriente eléctrica que de ellas emanaba se hizo más fuerte pero agradable al tacto, la sentía como un hormigueo sutil.

-Abre los ojos Lisa, quiero mostrarte cómo luzco realmente bajo el sol, por eso te traje al jardín

Quedé alucinada, su cuerpo entero, incluso su cabello tenían ese brillo intenso como el de un bloque de hielo translúcido al sol, las tonalidades azul turquesa variaban de intensidad desde un tenue blanco azulado en las zonas más iluminadas hasta el turquesa más oscuro en las zonas de sombras, tenía absoluto sentido que su madre la haya confundido con la diosa de invierno. En mi total embobamiento lo único en lo que pensaba era en tener una cámara a la mano para retratar aquella maravilla que era el cuerpo de Zafiro al sol.

Ya estaba encabezando mi lista de deseos el poder hacer una pintura de Zafiro al natural en una mañana soleada, comencé a fantasear con las variaciones de luz, cómo se vería al amanecer, o a la luz anaranjada de un atardecer, imaginaba que en el agua debía ser casi que invisible, pues el color de su piel le daba el camuflaje perfecto, salvo por su cabello azul-violeta.

-Tierra llamando a Lisa… ya sé que soy hermosa, pero cierra tu boca que se te entrarán las abejas

Me ruboricé de tal manera que no tenía nada que envidiarle a un pimentón

-el rojo te queda, ¿lo sabías?... creo que es la hora perfecta para hacer buceo en agua dulce, la temperatura subió unos cuantos grados por aquí

Dijo acercándose a mí y tomándome de la cintura. No supe lo que hacía hasta que dejé de sentir el suelo bajo mis pies, Zafiro me tomó en sus brazos y en unas pocas milésimas de segundo atravesamos el jardín y llegamos a la orilla de la laguna que había visto la noche anterior, hizo una breve pausa, solo para advertirme que tomara aire y se lanzó al agua conmigo todavía en sus brazos

El agua estaba fría a pesar del intenso sol de mediodía, pero la piel de Zafiro irradiaba agradables ondas de calor, ella nadó conmigo en brazos hasta que estuvimos en la parte más profunda del lago, entonces abrió sus brazos para que yo pudiera nadar por mi cuenta, yo sonreía como tonta y empezamos a juguetear por un buen rato, hasta que en un momento del juego se acercó para retarme

-¿cuánto puedes aguantar bajo el agua?
-creo que un minuto o dos, hace mucho que no voy al gimnasio y estoy fuera de forma

-¿gimnasio bajo el agua?

-bueno, una de mis rutinas era la natación, pero como te digo, hace mucho que no me ejercito

-las buenas cosas no se olvidan, veamos cuánto aguantas

Y se hundió en el agua, yo tomé una profunda bocanada y la seguí hacia las profundidades, me sorprendió la transparencia del agua que permitía una perfecta visibilidad, aunque solo viera peces, debía ser muy profunda en ese punto pues no lograba ver el fondo. 

Zafiro iba delante de mí cual una sirena, podía seguirla por su cabello, pues su piel se camuflaba perfectamente con el agua, sin embargo a los pocos minutos tuve que volver a la superficie por oxígeno para luego volver a sumergirme y tratar de seguir la estela azul-violeta de su cabello, pero había desaparecido, buceé en círculos pero no la encontraba, iba a emerger de nuevo por aire pero unas manos me sujetaron las piernas, para ir ascendiendo lentamente hasta mi cintura, su boca se unió a la mía llenándome con el aire de sus pulmones, pero ni el ansiado aire pudo superar la calidez electrizante de su piel sobre la mía, una calidez que se instaló en mi vientre y me aceleró el corazón, y fue más la necesidad de ella que del aire, el beso se hizo intenso, ardiente, y aunque parezca imposible me encendí en llamas bajo el agua, y fue ella quien nos llevó a la superficie mientras yo me fusionaba en su piel, el sabor de Zafiro, tan dulce y cálido inundó mis sentidos, y ella me entregó su placer, y fuimos una en medio del agua.

No hubo tiempo y espacio, solo las dos en entrega mutua, fundidas como se funde el acero en la lava ardiente, y el agua como perfecto elemento, libertad absoluta de movimientos, flotando unidas sobre un océano de emoción y afecto.

Sin embargo el ocaso se acercaba vestido de arreboles, nos miramos lamentando tener que salir del agua, de esa burbuja de intimidad embriagadora, para volver a lo cotidiano, que ahora me parecía tan lejano e irreal, ¿por qué tenía que volver? 

Parecía mentira que tuviera otra realidad que no fuera Zafiro. Si, es estúpido, solo llevaba con ella casi dos días, pero fue suficiente para llenar mi ser de tanto amor, para sentirme al fin plena y feliz, como me sentí alguna vez con quien fue mi todo, Zafiro en poco tiempo cicatrizó mi corazón roto y me devolvió esa capacidad de amar tan absoluta que creí haber perdido.

Hicimos el camino de regreso a la casa lentamente, abrazadas y en silencio, nuestras miradas lo decían todo. Subimos a la habitación y nos vestimos, ella iba a comenzar a maquillarse para ocultar su piel, entonces me acerqué a ella abrazándola por la espalda y le susurré al oído

-No lo hagas

Ella me miró a través del espejo, le sostuve la mirada

-no lo hagas, ya no te escondas más, diosa o humana, tú eres así, no necesitas camuflar tu hermosura

Ella me sonrió por respuesta y yo dejé un cálido beso bajo su oreja.

Sentí extraña la ropa, después de haber pasado tantas horas desnuda junto a Zafiro. Tomadas de la mano bajamos nuevamente a la cocina, ella pensaba en todo, me hizo sentar nuevamente como esa mañana, mientras ella me preparaba algo de comer, solo que esta vez las dos estábamos vestidas. Me extrañó el delicioso aroma que inundó el lugar

-¿pescado? Creí que eras vegetariana

-no es para mí, es para ti, y sabes que mi alimento es el sol, aunque para mi placer gustativo prefiera los vegetales a la carne. Te estoy preparando una de las recetas preferidas de mi madre: salmón ahumado acompañado de patatas y verduras en una salsa ultra secreta

Dijo aquello casi en susurro y guiñándome un ojo. Me sentí honrada como nunca, de que ella me preparara un plato tan especial para ella, pues se notaba que amó a su madre profundamente. 

Mientras todo se estaba cociendo ella me contó intimidades domésticas, como los sabores preferidos de su infancia y la decoración de su casa paterna, me explicó que la sala que vi al entrar en la casa, llena de pieles y muebles rústicos era una copia del inmobiliario que tenía su madre junto al fuego, donde se dentaban juntas a tejer o a remendar la ropa de su familia, tenían las mejores pieles de los animales que su padre cazaba para el sustento familiar, pero las que ella tenía en esta casa eran de animales que ella personalmente había cuidado hasta su muerte natural algunos siglos atrás, y consideraba que conservar sus pieles era una manera de honrar el amor y la compañía que estos animales le brindaron en su soledad.

Ella volvió su atención a la cocina para advertirme que ya todo estaba listo, entonces le pedí que me dejara organizar la mesa, cuidadosamente tomé de su vajilla los platos y cubiertos que necesitaba y organicé la mesa, preparé también su puesto, pues no iba a permitir que me observara comer cuando sabía la carga sentimental que tenía la cena que había preparado. Ella sonrió por mi gesto y aceptó compartir conmigo la mesa, aunque tomó una porción muy mínima.

-¿has visto el tamaño de este pescado? Creo que te equivocaste y cocinaste un tiburón, es enorme, no podré sola con él, toma al menos la mitad

-¿siempre eres tan exagerada?

-soy paisa querida

-ya tomé la porción suficiente para degustar su sabor, y no hay afán, así que tómatelo con calma, puedes con él, has gastado mucha energía hoy

Sí claro que había gastado mucha energía y de la mejor manera, recordarlo solo hizo que me pusiera roja en el acto

-me encanta ese color, te queda tan bien

-Y a mí me encanta el tuyo

Sobra decir que aquel plato sabía exquisito, ella por su parte se divertía con mis gestos, y algún que otro quejido placentero que se me escapaba, claro yo me ponía roja, pero era inevitable ante tanto placer gastronómico. La comida empezaba a tener otro significado para mí que hasta entonces había ignorado por completo, pues me limitaba simplemente a no morir de hambre comiendo para llenar el estómago pero nunca disfrutando tanto ese placer del sentido del gusto y el olfato.

-tus ojos grises se oscurecen levemente cuando disfrutas de una sensación placentera… y ese tono rosado de tu piel como en este momento te da un aire de niña buena, te ves tan linda

Sí, ella sabía perfectamente como ruborizarme, y al parecer lo hacía a propósito, pero en el fondo me alegraba tanto que ella me encontrara linda, eso suplía el desequilibrio enorme entre las dos, agradecí entonces cosas que pasaba por alto de mí misma como mis ojos grises, mi piel blanca y el rubor de mis mejillas que tanto le gustaba, simples dones de la naturaleza a los que no les daba importancia.

Abordamos varios temas mientras acababa con mi cena, se mostró muy curiosa por saber de mi infancia, y hasta mis gustos más simples, hablar con ella no suponía esfuerzo alguno pues sentí la confianza fortalecerse sin límites. Hasta que al fin abordamos el tema de mi regreso a Medellín, y al parecer no era yo solamente quien quería permanecer junto a ella

-¿cuándo vendrás nuevamente Lisa?

-cuando tú quieras

-oh… eso abre muchas posibilidades…

- ah sí? ¿Cómo cuáles?

-mi auto es veloz

-¿qué insinúas?

-que no tienes que irte ahora, te llevaría a tus estudios y luego podría pasar por ti en la noche después de tu turno



Propuesta más tentadora no pudo hacerme, ¿qué hago?

sábado, 1 de febrero de 2014

Adéle


Acabo de llegar de ver esta maravillosa realización cinematográfica, no quiero hacer una exhaustiva crítica, solo quiero dejar evidencia de lo mucho que me tocó este film. 
Me fascinó sobre todo la simplicidad y realismo con que está elaborada cada escena, esa capacidad de mostrar lo cotidiano, lo simple que es tan trascendente, la alegría, el placer y el dolor. He salido de la sala con una extraña sensación de júbilo pero a al vez de pena, pues es tan fácil identificarse con Adéle, su amor y su dolor.
La sentí tan mía, personal, íntima. 
De mi parte le daría el mayor galardón que pueda darse.
La fotografía, las escenas, la magistral interpretación de los personajes, todo está tan armoniosamente conjugado para darnos una de esas películas que una vez vistas se quedan grabadas no solo en tu memoria sino en el alma, porque de alguna manera cuentan un pedacito de ti, un trozo de cotidianidad, de vida.
Salud!!!
Solo me queda decir que quedé con sed, necesito encontrar el libro.

(seguro no habré escrito más que bobadas, pero eso pasa por dejarme tocar por un film)
(me enamoré de las actrices, ¿verdad que son hermosas?)

viernes, 31 de enero de 2014

Zafiro 10

-Pasado el primer momento de alegría mi madre quiso comprender, entonces le conté lo que me había sucedido aquella noche al caer en el estanque, ella me reclamó por haberle ocultado algo tan importante, pero yo no lo veía así, no le di mucha trascendencia a la aparición de la anciana, estaba más centrada en encontrar la manera de salir del agua que en las enigmáticas palabras de aquella aparición, sin embargo hasta el día de mi décimo octavo cumpleaños supe que había subestimado el oráculo.
Como no terminaba de convencerla tuve que levarla a mi tumba, entramos en ella y le mostré las flores y mortajas conque me habían sepultado y le pedí que fuera ella quien me pusiera su collar, estábamos en la entrada de la tumba discutiendo la mejor manera de decírselo al resto de la familia cuando llegaron mis hermanos en busca de mi madre, pero ellos en cuanto estuvieron cerca huyeron despavoridos, reacción que creí que se debía al ver mi nuevo aspecto, mi madre me pidió que me quedara en la cueva-sepulcro y corrió tras ellos.
Contra toda mi voluntad le obedecí a mi madre y me senté en las piedras que momentos antes había derrumbado al salir, pues nada quería más que volver a casa, pero entonces fue cuando pude comprobar el alcance de mis sentidos, no hubo árbol, roca o montaña que me impidiera ver a mi madre, la seguí con mis ojos hasta que entró a casa, no solo la veía, estaba tan concentrada en ella que todos mis sentidos la percibían como si yo corriera junto a ella, podía escucharlo todo, sus pisadas, el latido de su corazón, percibir su aroma y saborear el aire a su alrededor y todo con la misma facilidad con la que tú estás respirando en este instante.

-oh…

Se me escapó un suspiro de asombro

-esto es…

-sí lo sé, es abrumador, de ser casi ciega toda mi vida a pasar a ver y percibirlo todo es… indescriptible, pero en ese momento ni siquiera me percaté de ello, estaba totalmente concentrada en el más mínimo movimiento de mi madre

-¿cómo que casi ciega?

-dime Lisa ¿has visto un albino en persona?, la despigmentación ocular hace que sean extremadamente sensibles a la luz, claro que en mi caso el hecho de estar siempre bajo techo me favoreció mucho

-sí, tienes razón, es que no había caído en cuenta de ese detalle, de todas maneras déjame decir que es impresionante, tienes los sentidos súper desarrollados, ¿qué tan lejos puedes llegar a ver?

-luego entramos en esos detalles, por ahora te sigo contando lo que pasó aquella mañana ¿de acuerdo?

-sí, claro, perdona mi impertinente curiosidad, continúa por favor

-gracias a mis nuevas habilidades supe lo que pasaba en casa en cuanto llegó mamá, pues mis hermanos estaban sumamente confundidos y mi padre no sabía a cuál de ellos escuchar primero

-¡Por Todos los dioses Siri!! ¿Por qué no llegabas? Todos hablan al mismo tiempo y no entiendo nada de lo que dicen

-Cálmate Orn, querido, vengan todos ya, ¡Silencio!, Anneke pequeña, podrías preparar un poco de hidromiel, creo que eso es lo que mis muchachos necesitan para calmarse

Todos obedecieron a mi madre y se sentaron junto al fuego, entonces mamá les habló

-La noche en que nuestra amada Skadi nació, fue una de las noches más frías que hayamos tenido, la diosa había soltado sus lobos del viento y aullaban sin cesar intentando destrozar nuestra tienda y dejando una gruesa capa blanca a su paso, era imposible poner un pie afuera, era el solsticio de invierno, fue entonces que me llegaron los dolores de parto mientras Orn y yo quemábamos ofrendas para aplacar a la diosa, así fue que al inclinarme de dolor nació la última de sus hermanas, tan blanca como la nieve que caía aquella noche en medio del viento rugiente.
Orn y yo temblamos de terror, la diosa del invierno había puesto su dedo en mis entrañas, es por eso que en lugar de seguir la costumbre de la tribu y abandonar el bebé imperfecto al frío de la noche, vuestro padre Orn levantándola en sus brazos la puso sobre las ofrendas y la llamó con el nombre de la diosa, solo entonces el viento cesó sus rugidos y la tormenta se aplacó.
La mantuvimos oculta para protegerla, como todos bien lo sabemos, pero hace tres días, como en el día de su nacimiento los dioses nos la arrebataron dejando nuestros corazones desolados y las lágrimas cubriéndonos el rostro. Qué dulce y hermosa era nuestra Skadi, tan blanca como la nieve y tan alegre como los primeros rayos de sol en la mañana, todos nosotros nos alegramos con su amor, nos hicimos fuertes con su presencia, o dime Orn, ¿alguna vez desde su nacimiento volvió a quebrarse tu lanza en el combate? O ¿cruzaron las hachas enemigas tu armadura?

-¡Nunca mujer!

-y cuando vosotros hijos míos os hicisteis guerreros, ¿hubo un enemigo lo suficientemente fuerte que no cayera derrotado bajo el ímpetu de vuestros brazos?

-¡Nunca madre!

-Y vosotras hijas mías, ¿no estáis las dos casadas con los más nobles hijos de la tribu?

-Sí madre

-¿y todos creéis de veras que tanta ventura en nuestra casa se debe solo a la sangre en nuestras venas?

Todos ante la pregunta callaron, mi madre prosiguió

-Sí, es cierto que somos descendientes de nobles guerreros y sabias madres, pero teníamos en casa a Skadi, la diosa del invierno, noble guerrera entre los dioses, era su mano quien os guiaba en el combate y su gracia la que cubría nuestra tienda, por eso siempre regresasteis ilesos de la guerra, con abundante caza en vuestras manos, por eso os hicisteis hermosas, las más bellas hijas de la tribu, de fuertes piernas y fecundos vientres, por eso hemos ganado el respeto de todos y nos miran con reverentes al pasar.
¡Si Orn no es el jefe de la tribu es porque no existe ambición en su corazón! Cinco veces ha rechazado el escudo dorado, pero estoy segura que ante el más pequeño de sus gestos todos estarán a sus pies rindiéndole obediencia
Sí, ha sido ella, ¡Skadi vuestra amada hermana! Hemos tenido en casa a una diosa y ahora ha regresado a su esencia original, su piel es azul como el más puro hielo de los mares, su cabello violeta como las luces del norte, y sus ojos como el cielo del invierno.
Ella me lo ha dicho, hace tres años vino Idunn a visitarla para anunciarle su regreso al mundo de los dioses y devolverle el esplendor de su belleza, eso hijos míos es lo que habéis visto esta mañana en el sepulcro, a la diosa Skadi, quien era hasta hace tres días vuestra hermana, en su forma original

Tal como tú lo estás ahora, me quedé muda de asombro, mi madre a causa de mi nuevo aspecto ahora creía que yo había sido siempre una diosa, mis hermanos y mi padre estaban atónitos por las palabras que mi madre acababa de pronunciar, y comenzaron a discutir la mejor manera de desagraviarme, pues estaban apenados de haber tenido en casa a una diosa y creían que mis labores domésticas habían sido una humillación para mí, así como la manera en que me habían sepultado. Supe que ese era mi momento de intervenir y detener semejante locura, no podía tolerar que mis amados padres se humillaran ante mí.
Por fortuna mis nuevas piernas me permitieron ser mucho más veloz que el viento, así que en el mismo momento que  tomé la decisión estaba en medio de ellos en la sala de mi casa, entré sin ser vista por la puerta secreta que tenía para mis necesidades, y ese fue otro error, pues creyeron que me había aparecido en medio de ellos, por supuesto, la única que no sintió terror era mi madre, todos retrocedieron aterrorizados, yo no sabía lo que ahora, es por eso que estaba convencida de que su reacción se debía solo a mi nuevo aspecto.

Así que me arrodillé frente a mi madre

-han sido bellas tus palabras madre, pero soy Skadi, tu hija, no la diosa, debes entenderlo

Luego me giré hacia mis hermanos y les conté todo lo que había sucedido, desde la noche en el lago hasta ese momento, quería que entendieran que yo seguía siendo la pequeña de la familia. Anneke era la más cercana a mí, así que fue ella quien habló cuando terminé de contarles todo

-Si eres tú, mi pequeña hermana, ¿por qué siento tanto miedo?

-solo estás asustada porque ahora mi piel es mucho más extraña que antes, pero sigo siendo tu hermanita


-¡No es cierto! Mi madre ha dicho la verdad, si fueras una de nosotros no experimentaríamos tanto terror en tu presencia

Mi hermano mayor tomó la palabra

-si no eres la diosa, entonces ¿quién nos ha defendido en el combate, quién ha dado belleza a mis hermanas y honor a toda la familia?

-Sin duda somos amados por los dioses, pero te juro amado Rolf que yo no he tenido nada que ver

-¡Te lo suplico soberana Skadi, no me mates!

-Rompes mi corazón hermano mío, mi amado Steti, ¡Jamás te haría daño!, ustedes son mi familia, padre mío, mis hermanos, ¿una diosa se arrodillaría y lloraría ante ustedes como lo hago yo?

El frenético latir de sus corazones y el olor de la adrenalina que emanaba de sus poros me alertó de que en verdad ellos se encontraban en peligro junto a mí, pero no quería irme de casa dejándolos en ese estado, oportunamente mi intuición vino en mi ayuda y les pedí que se sentaran junto a la pared del fondo, afortunadamente mi padre había construido una muy amplia sala, pensada para las reuniones de los guerreros y para celebrar las victorias, si bien mi padre no era el jefe, era el segundo hombre más respetado y querido por todos como había dicho mi madre, así que yo me puse en pie en la pared opuesta junto a la puerta de entrada, habían justo cinco metros y veinte centímetros entre nosotros, esos veinte centímetros fueron suficientes para que yo no les afectara y todos se calmaron

-Ya que todos se calmaron necesito que me crean, lo que les he dicho es la verdad, no soy una diosa y no necesito ofrendas de desagravio, he sido plenamente feliz con cada pequeño servicio que he podido hacer, ha sido un honor y no una humillación como han creído

-¿Pero cómo sabes lo que hemos dicho si no estabas aquí?

-Argus, hermano, los he escuchado todo el tiempo, ¿no me han entendido? Ahora puedo oírlo Todo

-Eso sólo pueden hacerlo los dioses- intervino Ryden

-no sé por qué puedo hacerlo, pero lo hago, ahora necesito que me escuchen, no quiero que vayan por ahí contando historias absurdas, entiendo que ya no pueda seguir viviendo bajo este techo, pero sigo siendo vuestra hermana y vuestra hija, padres míos

-Oh Divina Skadi, qué grande es tu nobleza

-No madre, por favor, no me llames divina, ¡soy tu hija!

-Tantos años entre nosotros ha turbado tu mente

-¡Madre! ¿Son acaso los dioses olvidadizos como los mortales? ¿Podría una diosa olvidarse de quién es?

-Tus atributos son los propios de una diosa

-¡Pero no lo soy! Además no ha sido la divina Skadi sino Idunn quién me ha hecho esto, que es más un castigo que una bendición.

-¡Por qué te sigues negando! ¡Acéptalo de una vez y dinos qué es lo que quieres de nosotros!- dijo mi hermana menor

-Anneke, ¿en realidad lo crees?

-Es más que evidente, así que no llores más que me partes el corazón- suplicó mi hermana Sanna, la mayor de las mujeres

-sigo siendo tu pequeña

-todos te amamos

-yo también los amo

-Solo dinos qué quieres de nosotros

- ¿No se supone que son los mortales quienes piden a los dioses sus favores? Y están esperando que yo les pida algo ¿No es eso suficiente para convencerlos de que no soy una de ellos? Padre mío ¿no dices nada?

-Mi pequeña, ¡mi copo de nieve! Tu madre ha sido tan convincente, como ella lo ha dicho, todas las señales desde tu nacimiento hasta hoy están a favor de tu divinidad, pero tus palabras son las propias de mi hija, no sé qué pensar, debes entender nuestra confusión, inspiraste terror entre nosotros cuando antes eras solo dulzura, y tu porte ahora es majestuoso, pero suplicas y lloras ante nosotros, dinos tú qué haremos ahora que ya no podemos abrazarte

-¡oh padre! No llores

Entones se levantó mi madre y llenó los vasos de todos con hidromiel, llenó también mi vaso y me lo ofreció, todos pudieron notar que ella se acercó a mi sin la más pequeña muestra de turbación, pero bebimos en silencio, al fin Stein el segundo de mis hermanos habló

-Muy bien pequeña Skadi, lamento haberte suplicado por mi vida, pero me tenías aterrado, sigues siendo mi pequeña y dulce hermana. Hemos mantenido oculta tu existencia, es por eso que adujimos nuestra permanencia aquí por la enfermedad de nuestra madre, pero sin duda los ojos vigilantes de las tiendas vecinas se habrán dedo cuenta de los gritos y la confusión de esta mañana cuando regresamos de tu tumba, muchos verían salir a mi madre del bosque para entrar en casa y no cesarán las habladurías hasta que lo hayan averiguado todo, así que no creo que seguirte ocultando sea una opción

Todos se alteraron al oírlo y comenzaron a decir sus propias opiniones, pero él supo callarlos para que escucharan su plan

-Aunque nos hayas convencido de que sigues siendo humana, no lo serás para nadie que te vea, así que mi plan es decirles a todos que la divina Skadi curó a nuestra madre y organicemos esta noche una fiesta en tu honor, tu saldrás de casa del brazo de nuestra madre a la vista de todos y hablarás en favor de la tribu ofreciendo la protección de la diosa

-pero…

-Escúchame hermana, solo así se cerrarán las bocas imprudentes y el honor de la familia será restituido, pues llevamos dos días comportándonos como dementes, haciendo luto por alguien que para ellos no existe

Entonces habló Ryden, el tercero de los varones

-Eso sería un terrible engaño hermano, si resulta que es verdad que ella no es la diosa y promete a la tribu paz y bienestar, la auténtica diosa podría hacer caer sobre nuestro pueblo la desgracia, nunca es bueno jugar con los dioses

Habló Argus, el menor

-estoy sumamente confundido, el plan de mi hermano me parece excelente, pero tus palabras Ryden no dejan de ser razonables, aun así, si mi hermana Skadi dice la verdad, y según la profecía nada puede dañarla, no estaría hablando en vano al ofrecer su protección a la tribu, ¿quién mejor que ella con su aterrador aspecto podría alejar a los enemigos?

Entonces intervino Rolf, el mayor

-No estamos seguros hermano de que nada pueda dañarla

-Argus pequeño, tienes tu arco y tus flechas

-Así es divina Skadi, dijo guiñándome un ojo, dándome a entender de que estaba en sintonía conmigo

-Nunca has fallado al blanco, no falles ahora

-No lo haré pequeña

Pero mi hermana mayor gritó de espanto

-Cómo osas dirigir tus flechas contra tu propia hermana

-No te preocupes Sanna, no me hará daño

Así que le indiqué a mi hermano que disparara justo en mi corazón, y así lo hizo, la flecha me rompió el vestido pero se hizo polvo en cuanto tocó mi piel y todos quedaron asombrados. Yo tampoco estaba segura de lo que sucedería, pero en ese momento necesitaba creer en la profecía. Argus disparó dos flechas más pero esta vez dirigidas a mi frente y ocurrió lo mismo. El plan de Steti era por tanto muy oportuno, porque como él había dicho, muchos rondaban la casa para intentar averiguar lo que sucedía dentro después del alboroto que habían armado esa mañana al llegar del bosque y dejar en evidencia la salud de mi madre al verla llegar corriendo tras ellos.
De esa manera se hizo tal y como mi hermano había dicho, esa misma tarde justo después del mediodía, mi padre reunió al jefe y los ancianos, les contó la milagrosa curación de mi madre y la aparición de la “divina” Skadi en el bosque y cómo sus hijos habían venido apresurados a preparar una fiesta en honor de la diosa del invierno, así que se haría un banquete y ofrendas a la “diosa” bajo el gran pino que estaba justo en el centro del pueblo.
Nadie faltó a la celebración, con mi velocidad esa tarde me aseguré de que hubiera suficiente carne para todos dando caza a cinco enormes alces, al atardecer salí de mi casa del brazo de mi madre y todos quedaron estupefactos, a medida que yo pasaba en medio de ellos quedaban aterrorizados, pero no huyeron sino que se postraron, creyendo estar en presencia de una verdadera diosa, y como Argus había dicho, no hice promesas en vano.
Mi madre se convirtió en mi “sacerdotisa” pues era la única que no me temía y podía acercarse a mí, pero les hice jurar a mi familia que ellos no podrían tratarme de “divina” y así lo hicieron, me trataron como siempre lo habían hecho, solo que sin poder acercarse tanto como queríamos. Protegí la tribu alejando a los enemigos hasta la muerte del último de mis hermanos, entonces me alejé de allí pues ya habían pasado más de 70 años y yo seguía siendo joven, así que al final toda mi familia murió convencida de mi divinidad, pues no tenía cómo explicarles mi eterna juventud.

-Así que yo no estaba tan lejos de la verdad al llamarte diosa

-jajaja, ¡no lo soy!

-¡y tienes el descaro de seguirlo negando!

-Ay Lisa, tardé más de 100 años en descubrir el cerco de terror, como yo llamé a lo que causaba en los humanos, y en entender la última frase de la profecía “Idunn es la diosa de los bosques y ése será tu lugar para siempre” Idunn es la diosa que según nuestras antiguas leyendas le otorgaba a los dioses la eterna juventud dándoles a comer las manzanas que ella custodiaba en una caja que siempre mantenía en su regazo, poemas muy antiguos de nuestra tribu que no lograron conservarse decían que Idunn era descendiente de los elfos, una raza de dioses menores, pero ella había nacido bajo un manzano silvestre a la luz de la estrella del norte, es por eso que se conservó siempre joven e infinitamente hermosa y tenía la habilidad de transmitir sus bondades a las plantas con solo tocarlas, por tanto era la guardiana de los bosques y la diosa de las curanderas.
Según una leyenda que solo conocían mis abuelas y que habían transmitido celosa pero secretamente de madres a hijas, mi madre descendía de una de las supuestas hijas desconocidas de esta diosa, quien presuntamente había recibido la sabiduría de las plantas y la había transmitido a sus hijas, es por eso que abandoné mi nombre natal y tomé el nombre de la piedra de mi madre, tenía más sentido que la absurda historia de ser la diosa del invierno que mi madre había contado.

-me gusta Skadi, pero tienes razón, Zafiro te queda mucho mejor, combina con tus ojos

-jajaja muy graciosa

-bueno, pero entonces en los bosques estaba la clave, ¿no es así? Allí encontraron la piedra, allí te extraviaste, algo tendrían que ver

-Efectivamente mis células se comportan de manera similar a la de los vegetales, absorben la luz y la transforman en energía, por eso no necesito el alimento, pero la impenetrabilidad de mi piel es otro cuento, es una sólida pared de electrones que repelen cualquier mínima partícula ajena a mí, excepto la luz, que por muy letal que sea en mí se convierte en energía, mis células nunca mueren, y no hay nada que las pueda destruir, claro está que aún me falta por probar con los agujeros negros, no he podido ir tan lejos en el espacio como para comprobarlo. Así que por ahora sigo siendo indestructible.
Mis ojos pueden ver a mi elección, desde lo que ahora llaman “boson de higss” hasta las galaxias más lejanas, sin necesidad de instrumento alguno, mis oídos y olfato hacen exactamente lo mismo, puedo oler el planeta entero o un único átomo, si así lo prefiero, yo decido en dónde enfocar mi atención y mis sentidos, y mis manos pueden emanar energía a mi voluntad alterando la composición atómica o molecular de las cosas o seres que desee, de esa manera me he vuelto experta en sanación animal, pues son los únicos seres a los que les puedo poner las manos encima.
Lisa, yo soy el “laboratorio” que me pediste ayer cuando nos encontramos, 2500 años me han convencido de que la profecía tiene errores y no es necesario que viva aislada eternamente, ya he creado dispositivos que me ayudan a interactuar con otros sin hacer daño, como mi carro y un casco que uso en algunas ocasiones, pero no quiero ser como los de Daft Punk, quiero eliminar toda barrera y sentirme plenamente parte de la humanidad, por eso te necesito, en tu ADN puede estar la clave.

-¡Zafiro! ¿Cómo negarme? Después de escuchar tu maravillosa historia no dejo de pensar en que has estado condenada al aislamiento desde que naciste, ¡no es justo! ¡Claro que quiero ayudar!

-te lo agradezco tanto

Me levanté y fui hacia ella para abrazarla, ella se levantó y correspondió mi abrazo

-no tienes que agradecer nada, toma de mi lo que necesites

-um ahora sería perfecto un beso

-será un placer mi divina Skadi

Y sin darle espacio para que se quejara por como la había llamado la besé