sábado, 1 de febrero de 2014
Adéle
Acabo de llegar de ver esta maravillosa realización cinematográfica, no quiero hacer una exhaustiva crítica, solo quiero dejar evidencia de lo mucho que me tocó este film.
Me fascinó sobre todo la simplicidad y realismo con que está elaborada cada escena, esa capacidad de mostrar lo cotidiano, lo simple que es tan trascendente, la alegría, el placer y el dolor. He salido de la sala con una extraña sensación de júbilo pero a al vez de pena, pues es tan fácil identificarse con Adéle, su amor y su dolor.
La sentí tan mía, personal, íntima.
De mi parte le daría el mayor galardón que pueda darse.
La fotografía, las escenas, la magistral interpretación de los personajes, todo está tan armoniosamente conjugado para darnos una de esas películas que una vez vistas se quedan grabadas no solo en tu memoria sino en el alma, porque de alguna manera cuentan un pedacito de ti, un trozo de cotidianidad, de vida.
Salud!!!
Solo me queda decir que quedé con sed, necesito encontrar el libro.
(seguro no habré escrito más que bobadas, pero eso pasa por dejarme tocar por un film)
(me enamoré de las actrices, ¿verdad que son hermosas?)
viernes, 31 de enero de 2014
Zafiro 10
-Pasado el primer momento de alegría mi madre quiso comprender,
entonces le conté lo que me había sucedido aquella noche al caer en el
estanque, ella me reclamó por haberle ocultado algo tan importante, pero yo no
lo veía así, no le di mucha trascendencia a la aparición de la anciana, estaba
más centrada en encontrar la manera de salir del agua que en las enigmáticas
palabras de aquella aparición, sin embargo hasta el día de mi décimo octavo cumpleaños
supe que había subestimado el oráculo.
Como no terminaba de convencerla tuve que levarla a mi tumba,
entramos en ella y le mostré las flores y mortajas conque me habían sepultado y
le pedí que fuera ella quien me pusiera su collar, estábamos en la entrada de
la tumba discutiendo la mejor manera de decírselo al resto de la familia cuando
llegaron mis hermanos en busca de mi madre, pero ellos en cuanto estuvieron
cerca huyeron despavoridos, reacción que creí que se debía al ver mi nuevo
aspecto, mi madre me pidió que me quedara en la cueva-sepulcro y corrió tras
ellos.
Contra toda mi voluntad le obedecí a mi madre y me senté en las
piedras que momentos antes había derrumbado al salir, pues nada quería más que
volver a casa, pero entonces fue cuando pude comprobar el alcance de mis
sentidos, no hubo árbol, roca o montaña que me impidiera ver a mi madre, la
seguí con mis ojos hasta que entró a casa, no solo la veía, estaba tan
concentrada en ella que todos mis sentidos la percibían como si yo corriera
junto a ella, podía escucharlo todo, sus pisadas, el latido de su corazón,
percibir su aroma y saborear el aire a su alrededor y todo con la misma
facilidad con la que tú estás respirando en este instante.
-oh…
Se me escapó un suspiro de asombro
-esto es…
-sí lo sé, es abrumador, de ser casi ciega toda mi vida a pasar a
ver y percibirlo todo es… indescriptible, pero en ese momento ni siquiera me
percaté de ello, estaba totalmente concentrada en el más mínimo movimiento de
mi madre
-¿cómo que casi ciega?
-dime Lisa ¿has visto un albino en persona?, la despigmentación
ocular hace que sean extremadamente sensibles a la luz, claro que en mi caso el
hecho de estar siempre bajo techo me favoreció mucho
-sí, tienes razón, es que no había caído en cuenta de ese detalle, de
todas maneras déjame decir que es impresionante, tienes los sentidos súper
desarrollados, ¿qué tan lejos puedes llegar a ver?
-luego entramos en esos detalles, por ahora te sigo contando lo que
pasó aquella mañana ¿de acuerdo?
-sí, claro, perdona mi impertinente curiosidad, continúa por favor
-gracias a mis nuevas habilidades supe lo que pasaba en casa en
cuanto llegó mamá, pues mis hermanos estaban sumamente confundidos y mi padre
no sabía a cuál de ellos escuchar primero
-¡Por Todos los dioses Siri!! ¿Por qué no llegabas? Todos hablan al
mismo tiempo y no entiendo nada de lo que dicen
-Cálmate Orn, querido, vengan todos ya, ¡Silencio!, Anneke pequeña,
podrías preparar un poco de hidromiel, creo que eso es lo que mis muchachos
necesitan para calmarse
Todos obedecieron a mi madre y se sentaron junto al fuego, entonces
mamá les habló
-La noche en que nuestra amada Skadi nació, fue una de las noches
más frías que hayamos tenido, la diosa había soltado sus lobos del viento y
aullaban sin cesar intentando destrozar nuestra tienda y dejando una gruesa
capa blanca a su paso, era imposible poner un pie afuera, era el solsticio de
invierno, fue entonces que me llegaron los dolores de parto mientras Orn y yo
quemábamos ofrendas para aplacar a la diosa, así fue que al inclinarme de dolor
nació la última de sus hermanas, tan blanca como la nieve que caía aquella
noche en medio del viento rugiente.
Orn y yo temblamos de terror, la diosa del invierno había puesto su
dedo en mis entrañas, es por eso que en lugar de seguir la costumbre de la
tribu y abandonar el bebé imperfecto al frío de la noche, vuestro padre Orn
levantándola en sus brazos la puso sobre las ofrendas y la llamó con el nombre
de la diosa, solo entonces el viento cesó sus rugidos y la tormenta se aplacó.
La mantuvimos oculta para protegerla, como todos bien lo sabemos,
pero hace tres días, como en el día de su nacimiento los dioses nos la
arrebataron dejando nuestros corazones desolados y las lágrimas cubriéndonos el
rostro. Qué dulce y hermosa era nuestra Skadi, tan blanca como la nieve y tan
alegre como los primeros rayos de sol en la mañana, todos nosotros nos alegramos
con su amor, nos hicimos fuertes con su presencia, o dime Orn, ¿alguna vez
desde su nacimiento volvió a quebrarse tu lanza en el combate? O ¿cruzaron las
hachas enemigas tu armadura?
-¡Nunca mujer!
-y cuando vosotros hijos míos os hicisteis guerreros, ¿hubo un
enemigo lo suficientemente fuerte que no cayera derrotado bajo el ímpetu de
vuestros brazos?
-¡Nunca madre!
-Y vosotras hijas mías, ¿no estáis las dos casadas con los más
nobles hijos de la tribu?
-Sí madre
-¿y todos creéis de veras que tanta ventura en nuestra casa se debe
solo a la sangre en nuestras venas?
Todos ante la pregunta callaron, mi madre prosiguió
-Sí, es cierto que somos descendientes de nobles guerreros y sabias
madres, pero teníamos en casa a Skadi, la diosa del invierno, noble guerrera
entre los dioses, era su mano quien os guiaba en el combate y su gracia la que
cubría nuestra tienda, por eso siempre regresasteis ilesos de la guerra, con
abundante caza en vuestras manos, por eso os hicisteis hermosas, las más bellas
hijas de la tribu, de fuertes piernas y fecundos vientres, por eso hemos ganado
el respeto de todos y nos miran con reverentes al pasar.
¡Si Orn no es el jefe de la tribu es porque no existe ambición en
su corazón! Cinco veces ha rechazado el escudo dorado, pero estoy segura que ante
el más pequeño de sus gestos todos estarán a sus pies rindiéndole obediencia
Sí, ha sido ella, ¡Skadi vuestra amada hermana! Hemos tenido en
casa a una diosa y ahora ha regresado a su esencia original, su piel es azul
como el más puro hielo de los mares, su cabello violeta como las luces del
norte, y sus ojos como el cielo del invierno.
Ella me lo ha dicho, hace tres años vino Idunn a visitarla para
anunciarle su regreso al mundo de los dioses y devolverle el esplendor de su
belleza, eso hijos míos es lo que habéis visto esta mañana en el sepulcro, a la
diosa Skadi, quien era hasta hace tres días vuestra hermana, en su forma
original
Tal como tú lo estás ahora, me quedé muda de asombro, mi madre a
causa de mi nuevo aspecto ahora creía que yo había sido siempre una diosa, mis
hermanos y mi padre estaban atónitos por las palabras que mi madre acababa de
pronunciar, y comenzaron a discutir la mejor manera de desagraviarme, pues estaban
apenados de haber tenido en casa a una diosa y creían que mis labores
domésticas habían sido una humillación para mí, así como la manera en que me
habían sepultado. Supe que ese era mi momento de intervenir y detener semejante
locura, no podía tolerar que mis amados padres se humillaran ante mí.
Por fortuna mis nuevas piernas me permitieron ser mucho más veloz
que el viento, así que en el mismo momento que tomé la decisión estaba en medio de ellos en
la sala de mi casa, entré sin ser vista por la puerta secreta que tenía para
mis necesidades, y ese fue otro error, pues creyeron que me había aparecido en
medio de ellos, por supuesto, la única que no sintió terror era mi madre, todos
retrocedieron aterrorizados, yo no sabía lo que ahora, es por eso que estaba convencida
de que su reacción se debía solo a mi nuevo aspecto.
Así que me arrodillé frente a mi madre
-han sido bellas tus palabras madre, pero soy Skadi, tu hija, no la
diosa, debes entenderlo
Luego me giré hacia mis hermanos y les conté todo lo que había
sucedido, desde la noche en el lago hasta ese momento, quería que entendieran
que yo seguía siendo la pequeña de la familia. Anneke era la más cercana a mí,
así que fue ella quien habló cuando terminé de contarles todo
-Si eres tú, mi pequeña hermana, ¿por qué siento tanto miedo?
-solo estás asustada porque ahora mi piel es mucho más extraña que
antes, pero sigo siendo tu hermanita
-¡No es cierto! Mi madre ha dicho la verdad, si fueras una de
nosotros no experimentaríamos tanto terror en tu presencia
Mi hermano mayor tomó la palabra
-si no eres la diosa, entonces ¿quién nos ha defendido en el
combate, quién ha dado belleza a mis hermanas y honor a toda la familia?
-Sin duda somos amados por los dioses, pero te juro amado Rolf que
yo no he tenido nada que ver
-¡Te lo suplico soberana Skadi, no me mates!
-Rompes mi corazón hermano mío, mi amado Steti, ¡Jamás te haría
daño!, ustedes son mi familia, padre mío, mis hermanos, ¿una diosa se
arrodillaría y lloraría ante ustedes como lo hago yo?
El frenético latir de sus corazones y el olor de la adrenalina que
emanaba de sus poros me alertó de que en verdad ellos se encontraban en peligro
junto a mí, pero no quería irme de casa dejándolos en ese estado, oportunamente
mi intuición vino en mi ayuda y les pedí que se sentaran junto a la pared del
fondo, afortunadamente mi padre había construido una muy amplia sala, pensada
para las reuniones de los guerreros y para celebrar las victorias, si bien mi
padre no era el jefe, era el segundo hombre más respetado y querido por todos
como había dicho mi madre, así que yo me puse en pie en la pared opuesta junto
a la puerta de entrada, habían justo cinco metros y veinte centímetros entre
nosotros, esos veinte centímetros fueron suficientes para que yo no les
afectara y todos se calmaron
-Ya que todos se calmaron necesito que me crean, lo que les he
dicho es la verdad, no soy una diosa y no necesito ofrendas de desagravio, he
sido plenamente feliz con cada pequeño servicio que he podido hacer, ha sido un
honor y no una humillación como han creído
-¿Pero cómo sabes lo que hemos dicho si no estabas aquí?
-Argus, hermano, los he escuchado todo el tiempo, ¿no me han
entendido? Ahora puedo oírlo Todo
-Eso sólo pueden hacerlo los dioses- intervino Ryden
-no sé por qué puedo hacerlo, pero lo hago, ahora necesito que me
escuchen, no quiero que vayan por ahí contando historias absurdas, entiendo que
ya no pueda seguir viviendo bajo este techo, pero sigo siendo vuestra hermana y
vuestra hija, padres míos
-Oh Divina Skadi, qué grande es tu nobleza
-No madre, por favor, no me llames divina, ¡soy tu hija!
-Tantos años entre nosotros ha turbado tu mente
-¡Madre! ¿Son acaso los dioses olvidadizos como los mortales?
¿Podría una diosa olvidarse de quién es?
-Tus atributos son los propios de una diosa
-¡Pero no lo soy! Además no ha sido la divina Skadi sino Idunn
quién me ha hecho esto, que es más un castigo que una bendición.
-¡Por qué te sigues negando! ¡Acéptalo de una vez y dinos qué es lo
que quieres de nosotros!- dijo mi hermana menor
-Anneke, ¿en realidad lo crees?
-Es más que evidente, así que no llores más que me partes el
corazón- suplicó mi hermana Sanna, la mayor de las mujeres
-sigo siendo tu pequeña
-todos te amamos
-yo también los amo
-Solo dinos qué quieres de nosotros
- ¿No se supone que son los mortales quienes piden a los dioses sus
favores? Y están esperando que yo les pida algo ¿No es eso suficiente para
convencerlos de que no soy una de ellos? Padre mío ¿no dices nada?
-Mi pequeña, ¡mi copo de nieve! Tu madre ha sido tan convincente, como
ella lo ha dicho, todas las señales desde tu nacimiento hasta hoy están a favor
de tu divinidad, pero tus palabras son las propias de mi hija, no sé qué pensar,
debes entender nuestra confusión, inspiraste terror entre nosotros cuando antes
eras solo dulzura, y tu porte ahora es majestuoso, pero suplicas y lloras ante
nosotros, dinos tú qué haremos ahora que ya no podemos abrazarte
-¡oh padre! No llores
Entones se levantó mi madre y llenó los vasos de todos con
hidromiel, llenó también mi vaso y me lo ofreció, todos pudieron notar que ella
se acercó a mi sin la más pequeña muestra de turbación, pero bebimos en
silencio, al fin Stein el segundo de mis hermanos habló
-Muy bien pequeña Skadi, lamento haberte suplicado por mi vida,
pero me tenías aterrado, sigues siendo mi pequeña y dulce hermana. Hemos
mantenido oculta tu existencia, es por eso que adujimos nuestra permanencia
aquí por la enfermedad de nuestra madre, pero sin duda los ojos vigilantes de
las tiendas vecinas se habrán dedo cuenta de los gritos y la confusión de esta
mañana cuando regresamos de tu tumba, muchos verían salir a mi madre del bosque
para entrar en casa y no cesarán las habladurías hasta que lo hayan averiguado
todo, así que no creo que seguirte ocultando sea una opción
Todos se alteraron al oírlo y comenzaron a decir sus propias
opiniones, pero él supo callarlos para que escucharan su plan
-Aunque nos hayas convencido de que sigues siendo humana, no lo
serás para nadie que te vea, así que mi plan es decirles a todos que la divina
Skadi curó a nuestra madre y organicemos esta noche una fiesta en tu honor, tu
saldrás de casa del brazo de nuestra madre a la vista de todos y hablarás en
favor de la tribu ofreciendo la protección de la diosa
-pero…
-Escúchame hermana, solo así se cerrarán las bocas imprudentes y el
honor de la familia será restituido, pues llevamos dos días comportándonos como
dementes, haciendo luto por alguien que para ellos no existe
Entonces habló Ryden, el tercero de los varones
-Eso sería un terrible engaño hermano, si resulta que es verdad que
ella no es la diosa y promete a la tribu paz y bienestar, la auténtica diosa
podría hacer caer sobre nuestro pueblo la desgracia, nunca es bueno jugar con
los dioses
Habló Argus, el menor
-estoy sumamente confundido, el plan de mi hermano me parece
excelente, pero tus palabras Ryden no dejan de ser razonables, aun así, si mi
hermana Skadi dice la verdad, y según la profecía nada puede dañarla, no
estaría hablando en vano al ofrecer su protección a la tribu, ¿quién mejor que
ella con su aterrador aspecto podría alejar a los enemigos?
Entonces intervino Rolf, el mayor
-No estamos seguros hermano de que nada pueda dañarla
-Argus pequeño, tienes tu arco y tus flechas
-Así es divina Skadi, dijo guiñándome un ojo, dándome a entender de
que estaba en sintonía conmigo
-Nunca has fallado al blanco, no falles ahora
-No lo haré pequeña
Pero mi hermana mayor gritó de espanto
-Cómo osas dirigir tus flechas contra tu propia hermana
-No te preocupes Sanna, no me hará daño
Así que le indiqué a mi hermano que disparara justo en mi corazón,
y así lo hizo, la flecha me rompió el vestido pero se hizo polvo en cuanto tocó
mi piel y todos quedaron asombrados. Yo tampoco estaba segura de lo que
sucedería, pero en ese momento necesitaba creer en la profecía. Argus disparó
dos flechas más pero esta vez dirigidas a mi frente y ocurrió lo mismo. El plan
de Steti era por tanto muy oportuno, porque como él había dicho, muchos
rondaban la casa para intentar averiguar lo que sucedía dentro después del
alboroto que habían armado esa mañana al llegar del bosque y dejar en evidencia
la salud de mi madre al verla llegar corriendo tras ellos.
De esa manera se hizo tal y como mi hermano había dicho, esa misma
tarde justo después del mediodía, mi padre reunió al jefe y los ancianos, les
contó la milagrosa curación de mi madre y la aparición de la “divina” Skadi en
el bosque y cómo sus hijos habían venido apresurados a preparar una fiesta en
honor de la diosa del invierno, así que se haría un banquete y ofrendas a la “diosa”
bajo el gran pino que estaba justo en el centro del pueblo.
Nadie faltó a la celebración, con mi velocidad esa tarde me aseguré
de que hubiera suficiente carne para todos dando caza a cinco enormes alces, al
atardecer salí de mi casa del brazo de mi madre y todos quedaron estupefactos,
a medida que yo pasaba en medio de ellos quedaban aterrorizados, pero no
huyeron sino que se postraron, creyendo estar en presencia de una verdadera
diosa, y como Argus había dicho, no hice promesas en vano.
Mi madre se convirtió en mi “sacerdotisa” pues era la única que no
me temía y podía acercarse a mí, pero les hice jurar a mi familia que ellos no
podrían tratarme de “divina” y así lo hicieron, me trataron como siempre lo
habían hecho, solo que sin poder acercarse tanto como queríamos. Protegí la
tribu alejando a los enemigos hasta la muerte del último de mis hermanos,
entonces me alejé de allí pues ya habían pasado más de 70 años y yo seguía
siendo joven, así que al final toda mi familia murió convencida de mi divinidad,
pues no tenía cómo explicarles mi eterna juventud.
-Así que yo no estaba tan lejos de la verdad al llamarte diosa
-jajaja, ¡no lo soy!
-¡y tienes el descaro de seguirlo negando!
-Ay Lisa, tardé más de 100 años en descubrir el cerco de terror,
como yo llamé a lo que causaba en los humanos, y en entender la última frase de
la profecía “Idunn es la diosa de los bosques y ése será tu lugar para siempre”
Idunn es la diosa que según nuestras antiguas leyendas le otorgaba a los dioses
la eterna juventud dándoles a comer las manzanas que ella custodiaba en una
caja que siempre mantenía en su regazo, poemas muy antiguos de nuestra tribu
que no lograron conservarse decían que Idunn era descendiente de los elfos, una
raza de dioses menores, pero ella había nacido bajo un manzano silvestre a la
luz de la estrella del norte, es por eso que se conservó siempre joven e
infinitamente hermosa y tenía la habilidad de transmitir sus bondades a las
plantas con solo tocarlas, por tanto era la guardiana de los bosques y la diosa
de las curanderas.
Según una leyenda que solo conocían mis abuelas y que habían
transmitido celosa pero secretamente de madres a hijas, mi madre descendía de
una de las supuestas hijas desconocidas de esta diosa, quien presuntamente
había recibido la sabiduría de las plantas y la había transmitido a sus hijas,
es por eso que abandoné mi nombre natal y tomé el nombre de la piedra de mi
madre, tenía más sentido que la absurda historia de ser la diosa del invierno
que mi madre había contado.
-me gusta Skadi, pero tienes razón, Zafiro te queda mucho mejor, combina
con tus ojos
-jajaja muy graciosa
-bueno, pero entonces en los bosques estaba la clave, ¿no es así? Allí
encontraron la piedra, allí te extraviaste, algo tendrían que ver
-Efectivamente mis células se comportan de manera similar a la de
los vegetales, absorben la luz y la transforman en energía, por eso no necesito
el alimento, pero la impenetrabilidad de mi piel es otro cuento, es una sólida
pared de electrones que repelen cualquier mínima partícula ajena a mí, excepto
la luz, que por muy letal que sea en mí se convierte en energía, mis células
nunca mueren, y no hay nada que las pueda destruir, claro está que aún me falta
por probar con los agujeros negros, no he podido ir tan lejos en el espacio
como para comprobarlo. Así que por ahora sigo siendo indestructible.
Mis ojos pueden ver a mi elección, desde lo que ahora llaman “boson
de higss” hasta las galaxias más lejanas, sin necesidad de instrumento alguno,
mis oídos y olfato hacen exactamente lo mismo, puedo oler el planeta entero o
un único átomo, si así lo prefiero, yo decido en dónde enfocar mi atención y
mis sentidos, y mis manos pueden emanar energía a mi voluntad alterando la
composición atómica o molecular de las cosas o seres que desee, de esa manera
me he vuelto experta en sanación animal, pues son los únicos seres a los que
les puedo poner las manos encima.
Lisa, yo soy el “laboratorio” que me pediste ayer cuando nos
encontramos, 2500 años me han convencido de que la profecía tiene errores y no
es necesario que viva aislada eternamente, ya he creado dispositivos que me
ayudan a interactuar con otros sin hacer daño, como mi carro y un casco que uso
en algunas ocasiones, pero no quiero ser como los de Daft Punk, quiero eliminar
toda barrera y sentirme plenamente parte de la humanidad, por eso te necesito, en
tu ADN puede estar la clave.
-¡Zafiro! ¿Cómo negarme? Después de escuchar tu maravillosa
historia no dejo de pensar en que has estado condenada al aislamiento desde que
naciste, ¡no es justo! ¡Claro que quiero ayudar!
-te lo agradezco tanto
Me levanté y fui hacia ella para abrazarla, ella se levantó y
correspondió mi abrazo
-no tienes que agradecer nada, toma de mi lo que necesites
-um ahora sería perfecto un beso
-será un placer mi divina Skadi
Y sin darle espacio para que se quejara por como la había llamado
la besé
jueves, 30 de enero de 2014
Zafiro 9
De la cocina pasamos al comedor,
que estaba más acogedor a la luz del día, el inmenso cristal del balcón
permitía ver la exuberante vegetación del jardín, entonces por primera vez
sentí vergüenza de mi propia desnudez, a la luz del sol ella era como contemplar
una visión angélica, ese brillo en su piel tan sobrenatural me hizo sentir tan
pequeña que me senté con rapidez esperando que la silla y el mantel de la mesa
me cubrieran lo suficiente, Zafiro en cambio, con infinita delicadeza arreglaba
la mesa y servía mi desayuno, para ella, solo había dejado un vaso de zumo de
uvas. Al ver que no me atrevía a levantar la mirada se sonrió
-¿Ahora te has vuelto tímida Lisa?
Y también me había quedado muda,
sentía mis orejas arder, sabía que ya estaría más roja que un tomate
-jajajajajaja no lo puedo creer,
te has puesto roja… ya Lisa, mírame… ¿me vas a dejar el desayuno servido?
-No, solo que todo esto es
abrumador
-pues me encanta sorprenderte,
pero ahora la prioridad es que te alimentes, sé que te encantará
Y tenía razón, había una taza con
yogurt, fruta y cereal en otra taza, rodajas de pan con queso y bocadillo, una
porción de guiso de setas y un pequeño frasquito con miel
-mezcla el kéfir con el cereal,
es delicioso
-¿Que mezcle el qué?
-el kéfir, es la taza a tu derecha
-ah, creí que era yogurt
-pruébalo, sí, podría decirse que
es una especie de yogurt muy nutritivo
-mm es delicioso por sí solo, yo
a duras penas diferencio la leche del queso, mis conocimientos culinarios son
muy escasos, ahora ni me digas el nombre de este guiso, son hongos, ¿verdad?
-así es, son unas setas llam…
-no digas más, suficiente con su
sabor, creo que es porque tú eres una auténtica chef que todo te sabe tan
exquisito, pero déjame en la ignorancia culinaria por favor, hay algo más
importante que quiero saber, y no es precisamente el nombre de lo que me estoy
comiendo
-entiendo, pero te advierto que
puede ser muy largo
-tenemos todo el día, ¿o esperas
visitas?
-muy graciosa, aunque sí creo que
deberías reportarte, tu amigo Richard debe creer que te secuestré, podría estar
alertando al GAULA ¿no te parece?
-¡Richard!... ¡Dios!! Lo había
olvidado por completo, ¿Cómo es posible que te acuerdes de él? y tienes razón,
con lo paranoicos que estábamos hace unos días no me extraña que haya puesto la
denuncia, lo llamaré en cuanto termine de desayunar… mejor lo llamo ahora mismo.
Después de una llamada en la que
Richard me pedía minuciosamente un reporte, yo solo me limité a asegurarle que
Zafiro no era ninguna asesina en serie y que no tenía contactos con la mafia ni
la trata de personas, solo hasta que Richard estuvo lo suficientemente
convencido y calmado le pedí que no esperara llamada mía en las próximas horas,
y que en cuanto estuviera de vuelta le daría todas las explicaciones, después
de todo fui yo la que lo involucré en el asunto cuando pensaba que estaba en
riesgo con Zafiro.
-Listo, ya que no tengo nada de
qué preocuparme, por qué no me cuentas tu historia
-muy bien, señorita curiosa, te
lo contaré todo desde el principio
-Nací en el solsticio de invierno
del 470 A.C. al norte de Europa, en un bosque de lo que hoy es la frontera
entre Suecia y Finlandia, cercano a las costas del golfo de Botnia, mis padres
pertenecían a los Sterki, que en lengua escandinava significa fuerte, una tribu
semi nómada dedicada a la caza y la pesca, formaban parte de los antiguos
pueblos vikingos; en el momento de mi nacimiento la tribu se había asentado en
el corazón del bosque para pasar el invierno, era un hermoso claro rocoso en
medio del bosque, una fortaleza natural que nos mantenía a salvo de invasores y
depredadores indeseables, fui la séptima hija de mi madre, quien después de mí
no volvió a tener hijos, pues mi padre no quiso volver a tocarla.
-¿y eso por qué?
-yo nací totalmente albina y
nuestra tribu jamás había presenciado algo así, me creyeron un engendro
monstruoso y vergonzoso, lo desconocido siempre causa terror, afortunadamente
mis padres aunque aterrados, me dejaron con vida, pero me ocultaron de todos,
mi padre Orn dijo al pueblo que el bebé había nacido muerto y mi madre Siri
supo mantenerme oculta.
-debió ser difícil, digo, qué
bebé no llora los primeros meses de su vida, además, ¿no hubo una partera
asistiendo a tu madre?
-por fortuna no, esa noche cayó
una aterradora tormenta de nieve, mi madre era una de las curanderas jóvenes de
la tribu, así que supo arreglárselas por sí misma, no pongas esa cara, ella era
una mujer fuerte
-bueno, es que me parece
impresionante que tu madre no tuviera asistencia en el parto
-ya tenía práctica con sus
primeros seis hijos, así que sabía perfectamente qué debía hacer, y bueno, en
cuanto a lo de los bebés llorones creo que no di tanto ese espectáculo, tenía
una hermana de apenas un año para achacarle cualquier ruido infantil que se
oyera, todos mis hermanos eran pequeños, el mayor no tenía más que 8 años,
habían nacido muy seguidos, en algunos la diferencia era apenas de meses, así
que era el lugar perfecto para ocultar un recién nacido más, para cuando pasó el
invierno y mi madre volvió a sus relaciones sociales yo ya tenía 3 meses.
A medida que fui creciendo mis
padres pasaron del horror inicial a tenerme verdadero amor, me llamaron Skadi
como la diosa del invierno no solo por la blancura de mi cuerpo, el haber
nacido en invierno y la tormenta de aquella noche eran signos más que evidentes,
mi despigmentación era total, mis ojos eran rosáceos y muy sensibles a la luz,
lo cual los convenció de que haber ocultado mi existencia había sido la mejor
decisión, temían el daño que me causarían los de la tribu si me vieran pues era
seguro que si no los aterraba mi total blancura lo haría mis ojos rojos.
Yo era la predilecta, el tesoro
oculto de la familia, mis hermanos aprendieron a jamás nombrarme fuera de casa,
nadie en la tribu supo de mi existencia. Al nunca salir de casa me convertí en
la prolongación de las manos de mi madre, lo aprendí todo de ella, me volví
experta en costura, cocina y hierbas
-¿y nunca tuviste curiosidad del
mundo fuera de tu casa?
-si, por supuesto, ¿qué niño no
es curioso? Pero era muy intuitiva y sabía que pondría en peligro a mi familia
si algún extraño llegara a verme. Además tenía mi propio sistema para conocer
el mundo, era experta en camuflaje, si llegaban visitas podía estar
perfectamente en la sala sin que notaran mi presencia y sabía cómo observar sin
ser vista haciendo sutiles agujeros en las paredes de tabla o pieles según el
caso.
Así crecí hasta tener 15 años, yo
era el hada blanca de la familia, mi madre y yo éramos una, así que todos
contaban conmigo, me sabía amada y yo los amaba y era inmensamente feliz de ser
tan útil dentro de casa.
Mi hermana mayor se había casado
hacía cuatro años, tres de mis hermanos varones ya tenían sus esposas, así que
solo quedábamos los tres menores en casa, mi hermano Argus de 17, la pequeña
Anneke de 16 y yo que ya tenía 15, aunque mi hermana estaba pedida en
matrimonio por uno de los hijos del jefe de la tribu, permanecería en casa
hasta el primer novilunio de la siguiente primavera, cuando se casarían;
mi hermano en cambio era la sombra de mi padre y el asunto de una esposa lo
tenía sin cuidado, su pasión era la cacería y tenía el orgullo de ser el mejor
arquero de la tribu.
Al inicio de ese otoño la tribu
volvió a mi bosque natal, era la tercera vez en mi vida que regresaba a mi
bosque favorito, muchas cosas habían cambiado en la tribu, la mayor parte del
pueblo aprobaba la idea de asentarnos allí definitivamente, pues las
confrontaciones con otros pueblos que defendían fieramente sus territorios
habían dejado muchas bajas, era imperiosa una recuperación después de tantas
guerras y aquel era un bosque que perfectamente podíamos reclamar como nuestro,
era ideal para la caza, habían abundantes manantiales y un hermoso acceso al
mar, aquel territorio era nuestro hogar, amábamos cada roca y árbol de ese
bosque, así que el regreso de la tribu ese otoño significó el asentamiento
definitivo de nuestro pueblo.
-ven, vamos a otro lugar más
cómodo
Se levantó de la mesa y me
ofreció su mano, en cuanto la tomé me llevó a la sala donde la noche anterior
di mi show con la bebida, puso música suave y me ofreció una copa, ella tenía
otra en su mano
-no te preocupes, es solo zumo de
arándanos, no creo que quieras probar el vino por mucho tiempo, ¿verdad?
-así es, tu historia es tan
fascinante que no quisiera perdérmela por culpa del alcohol
Ella solo sonrió, nos acomodamos
en los dos sillones y ella continuó contándome
-Para mí también fue decisivo ese
otoño. Como te dije, solo quedábamos los tres hermanos menores, mi hermano
había salido en una excursión de caza con mi padre y la mayoría de hombres que
quedaban en la tribu, mi madre enfermó de bronquitis y mi hermana y yo nos
esmerábamos en atenderla para que se recuperara pronto, pero se nos acabaron
las hierbas de su medicina, yo era quien mejor conocía qué plantas eran las indicadas
así que tenía que ir a buscarlas, era mi primera vez cosechando las hierbas
medicinales y estaba emocionada, esperé hasta el ocaso para ocultarme de todos
y salir al bosque.
Me adentré hasta llegar a un
pequeño manantial donde estaba lo que yo necesitaba, comencé mi labor
recolectora seleccionando con cuidado las plantas, entonces un hermoso venado
se acercó a beber, siempre los había visto muertos cuando mi padre llegaba de
caza y llevaba uno para alimentarnos, así que verlo vivo me causó una gran
impresión, era hermoso y sus ojos parecían inteligentes, casi detuve mi
respiración, me levanté y el animal no pareció inquietarse con mi presencia, me
devolvió la mirada y se alejó lentamente, embelesada como estaba no me di
cuenta que lo seguía hasta que se detuvo y volvió a mirarme, había seguido al
venado por el bosque y ahora estaba desorientada, no sabía cómo encontrar el
camino de regreso, entonces hizo algo increíble, trotó en círculo en torno a mí
dando tres vueltas y luego desapareció entre los árboles, yo corrí tras
su rastro y lo que encontré fue una hermosa laguna circular en medio del
bosque, la luna ya se había levantado lo suficiente y el agua reflejaba su luz
como un espejo, ante aquella impresión di un paso en falso y resbalé en el
agua, era poco profunda, pero mis pies se hundían en el barro del fondo,
intenté salir pero me hundí aún más, el fondo en el que me apoyaba era arena
movediza, asustada me movía desesperada hundiéndome hasta tener el agua al
cuello, entones vi una figura de pie sobre una roca en la orilla, se quitó su
capa, la puso sobre la roca y se sentó en ella, sacó un pequeño instrumento de
viento entre sus manos y comenzó a tocar una melodía triste, tocó por un minuto
y luego levantó su voz, era la voz de una anciana, hablando como lo hacían los
oráculos dijo:
-“profanaste el estanque sagrado
de la diosa Idunn, pero tienes un corazón puro y además eres la séptima hija de
la séptima hija, de la séptima hija de una madre que estuvo al servicio de la
diosa, un noble linaje de völvas que han transmitido su sabiduría de madre a
hija por tres generaciones pero en ti morirá, pues estás marcada por los dioses
desde que naciste y no tendrás descendencia, en atención a todo ello la diosa
te perdona la vida y te ofrece la inmortalidad. Te encontrará tu padre al
amanecer y permanecerás en tu familia tres años más, en el solsticio de
invierno del décimo octavo año de tu nacimiento recibirás el beso de la diosa,
caerás enferma al amanecer y morirás con el ocaso ante los ojos de tu familia,
pero realmente solo dormirás durante tres días, al amanecer del tercer día
despertarás y saldrás de tu tumba, nada podrá dañarte pero no pertenecerás más
al mundo de los hombres, no se acercarán a ti, ni tú a ellos pues ella es la
diosa de los bosques y ése será tu lugar para siempre”
Luego siguió tocando su música
hasta el amanecer, cuando desapareció.
A los pocos segundos llegó mi
padre seguido por mi hermano y me sacaron del agua, estaba helada y temblorosa
debido a la hipotermia, me llevaron a casa y con sorpresa encontré a mi madre
sin rastro alguno de la enfermedad que la tenía postrada hasta la noche
anterior, caminaba de un lado a otro visiblemente preocupada por mí, pero
estuve inconsciente hasta que entré en calor, días después me contaron que a
las pocas horas de haber salido en busca de hierbas ella se había mejorado,
casi al mismo tiempo en que caí en el lago, momentos después mi padre y mi
hermano habían vuelto a casa y mi madre los envió a buscarme, estuvieron
rondando el bosque hasta el amanecer cuando me encontraron en el lago, me
llevaron a casa y estuve convaleciente por unos días.
Bebió de su copa y yo contuve la
respiración, probé el zumo de mi copa que había permanecido intacto dese que
nos sentamos, pero ni su aroma y dulce sabor me distrajo, a medida que Zafiro
hablaba podía visualizar en mi mente todo lo que me iba describiendo, no puedo
negar que la música que ambientaba la sala favorecía el momento, ella,
mirándome a los ojos continuó
-Pero todo sucedió tal como lo
dijo la anciana. El día de mi décimo octavo cumpleaños caí enferma al amanecer
y “morí” al anochecer, yo estuve consciente todo el tiempo, solo que no podía
mover un solo músculo y mi temperatura corporal descendió a tal punto que me
dieron por muerta, no sentían mi pulso ni mi respiración, lo que convenció a
mis padres de lo peor, mi madre no se apartó de mí, me abrazó toda la noche y
el día siguiente llorando mi muerte y yo trataba por todos los medios de gritar
o hacer el más pequeño movimiento para decirles que seguía viva pero fue
imposible, ese día llegaron mis demás hermanos y todos se echaban sobre mí llorando,
fue aterrador.
Al anochecer me sacaron en
secreto de casa y me llevaron a una cueva cerca del lugar donde me había
extraviado hacía tres años, allí me acostaron en el suelo de rocas y taparon la
entrada con piedras.
Mi madre regresó al amanecer y
permaneció junto a la tumba todo el día, escuchaba los ruegos de mis hermanos
pidiéndole que regresara a casa pero ella se negaba a abandonarme hasta que por
fin al acercarse el ocaso regresó con ellos.
Por supuesto lo que me había
ocurrido era que había entrado en un profundo estado de catatonia, mi
consciencia permaneció lúcida pero no era dueña de mi cuerpo, fue durante esas
largas horas cuando se operó mi cambio.
En cuanto estuve rígida pude
sentir cómo mi cuerpo empezaba a transformarse comenzando desde mi corazón, era
una sensación similar a la que experimentas en la boca cuando pruebas el
mentol, imagínate esa sensación extendiéndose lentamente desde tu corazón por
cada uno de tus órganos internos, así como una intensa lucidez mental tomando
consciencia de cada célula que aquella sensación iba tocando, agudizó todos mis
sentidos, el oído y el olfato fueron los que pude ejercer durante aquellas
horas, percibiendo el aroma de todo cuanto me rodeaba y oyendo desde las hormigas
y gusanos que se movían por el suelo, hasta la respiración de una manada de
alces a cientos de kilómetros, para cuando llegó a mi piel la sensación era
mucho más intensa, pero ya estaba en la tumba, así que nadie pudo verlo,
finalizó tal y como lo había dicho la anciana, al amanecer del tercer día.
Mi madre había puesto un objeto
irregular entre mis manos, en cuanto lo hizo quise saber de qué se trataba, así
que al abrir mis ojos lo primero que hice fue observar detenidamente lo que
tenía entre mis dedos, era uno de sus collares que nunca se quitaba, una
elaborada trenza de cuero con una piedra azul del tamaño de la palma de mi
mano, el regalo de bodas de su madre, que a su vez había recibido de su madre,
conocía la larga tradición de aquella piedra en mi linaje materno, mi madre me
lo había dejado como ofrenda mortuoria, así que no pude contener el llanto…
Gruesas lágrimas bajaban por las
mejillas de Zafiro visiblemente conmovida
-lo siento, eres la primera
persona a quien le cuento mi origen, las lágrimas son inevitables
-No tienes por qué disculparte,
para mí es un inmenso honor escucharte
-Aquella piedra era un Zafiro sin
tallar que mi tatarabuela había recibido de la diosa Idunn cuando fue a dejarle
una cesta de manzanas junto a un pino sagrado, recibiendo la orden de
transmitirlo siempre al séptimo fruto de su vientre por todas las generaciones
venideras y que según la palabra de la diosa serían siempre mujeres, asegurando
así la benevolencia de los dioses.
Efectivamente la profecía se
cumplía, el séptimo parto era siempre una niña, es por eso que la
piedra había pasado de la séptima hija a la séptima hija por tres generaciones,
mi madre había decidido dárselo a mi hermana Anneke el día de su boda, pues yo
era la séptima pero al no existir para la tribu no me casaría y al no tener
otra hija después de mí le correspondía a la sexta quien era mujer y ella
continuaría la tradición, es por eso que ver aquella joya entre mis manos
significó tanto para mí, era la más preciada herencia de mi madre.
Cuando me calmé busqué la manera
de salir de la tumba, cosa que no fue tan difícil, me bastó con empujar
levemente el centro de la pared de piedras y éstas se derrumbaron en el acto,
estaba segura de que mi madre estaba por llegar y salí a su encuentro, pero la
tenue luz del alba me permitió verme a mí misma, pude notar el evidente cambio
en el color de mi piel, mírame.
Se levantó y se llevó las manos a
su cabeza, despojándose de la peluca negra que aún llevaba, solo entonces me
percaté de ello, ¿cómo era que no se le había caído en toda la noche? La dejó
caer al suelo y dio una graciosa vuelta dejando su auténtico cabello caer sobre
su espalda, era de un hermoso tono violeta profundo, y como su piel, brillaba
con la luz. Me quedé boquiabierta.
-waoo tu… tu cabello…
No pude resistirme más y me
acerqué a ella para tocar aquella maravilla violeta
-es… tan hermoso y… suave
-Gracias, pero éste es el aspecto
con el que salí de la tumba, no tenía un espejo, pero con solo ver mis manos
tuve suficiente para saber que mi madre se aterraría al verme
-sí, lo imagino, primero albina y
ahora azul, pero ella te creía muerta, tal vez pensaría que eras tu propio
fantasma o algo por el estilo
-tienes razón, ella creyó que lo
que veía era mi espíritu, por eso al contrario de lo que yo creía, no se aterró
sino que se alegró al verme y corrió hacia mí, pero al abrazarme supo que no
era solo un espíritu. Ella también era inmune a mí, después de ella, solo tú
has podido estar tan cerca de mí como para tocarme.
Como un acto reflejo envolví su
cintura con mis brazos pegando su espalda a mi pecho y le susurré al oído
-me encanta ser inmune
-a mí también me alegra que lo
seas, pero ahora siéntate, que aún no he terminado de contarte todo
martes, 19 de noviembre de 2013
Domingo, 24 de Febrero de 2013
El cielo de un azul grisáceo, el sol ya oculto tras el horizonte deja ver aún sus últimos resplandores, el silencio mudo que envuelve mis pensamientos y mi mirada que se pierde en todo y ningún punto.
lentamente sin motivo mi mente viaja por los recónditos laberintos de la memoria, intentando encontrar el momento exacto en el que comencé a perder el horizonte, sin embargo este desierto al parecer solo es una etapa más en el camino, avanza, avanza!! me dice con su voz apagada el corazón, como si al mantener la esperanza ahuyentara la fatiga y la sombra lúgubre del sin sentido, avanza a tientas, pero sigue! no te detengas... tal vez encuentres luz, o simplemente tal vez nada
lentamente sin motivo mi mente viaja por los recónditos laberintos de la memoria, intentando encontrar el momento exacto en el que comencé a perder el horizonte, sin embargo este desierto al parecer solo es una etapa más en el camino, avanza, avanza!! me dice con su voz apagada el corazón, como si al mantener la esperanza ahuyentara la fatiga y la sombra lúgubre del sin sentido, avanza a tientas, pero sigue! no te detengas... tal vez encuentres luz, o simplemente tal vez nada
Zafiro 8
El silencio nos
envolvió, acompasado por nuestras respiraciones aún agitadas, no hacían falta
las palabras cuando hablaron nuestros cuerpos, ella descansaba sobre mi pecho
desnudo y me sentí feliz, y cómo no serlo sintiendo la calidez de su cuerpo
sobre el mío, la suavidad de su piel y su embriagante aroma. Mis dedos
dibujaron sobre su espalda hasta que su respiración se fue haciendo cada vez
más profunda y entonces yo también por fin me rendí al sueño.
Mi sueño fue profundo, como hacía mucho tiempo no experimentaba, me despertó la suave luz que se filtraba por la ventana. Abrí mis ojos y recordé dónde y con quién estaba, su aroma inconfundible que llevaba respirando toda la noche, la suavidad de su piel a la que estaba entrelazada en un íntimo abrazo, ella totalmente pegada a mi espalda, sus manos en mi cintura, su aliento en mi cuello, suavemente me fui girando para quedar frente a los ojos azules que me miraban con una profunda paz y alegría, no pude evitar esbozar mi gran sonrisa, en silencio besé sus labios tiernamente y al fin dije,
-Buenos días
Afrodita
Ella sonrió y
siguiendo mi juego respondió
-buenos días
Baco
-jajajaja ¡cómo
que Baco! Has herido mis sentimientos
-¿quién estaba
ebria anoche?
-No es verdad,
no estaba ebria, solo mareada, además recuerdo perfectamente cada segundo, mi
diosa del Amor
-¿Es la nueva
teoría que tienes sobre mí?
-Tal vez
Y me acerqué
lentamente para besarla de nuevo, con infinita ternura, diciéndole en ese beso
lo que no podía con palabras, un beso que fue correspondido con intensa dulzura,
me quedé contemplándola, acariciando su piel desnuda sobre la mía y sonriendo
como tonta
-Eres hermosa
Por toda
respuesta solo sonrió, la luz suave del día me permitía contemplar plenamente
su belleza, tal vez por la noche tan intensa que vivimos su maquillaje había
desaparecido por completo, su perfecto rostro de una tonalidad azul turquesa
parecía brillar, estaba radiante, más hermosa si cabe, como una verdadera
divinidad, lo había dicho juguetonamente, pero era cierto que estaba entre los
brazos de una diosa, la misma Afrodita podría morirse de envidia ante la
hermosura de Zafiro, y esta maravillosa divinidad me había entregado sus besos,
su cuerpo, su corazón, de eso estaba completamente segura.
-no deberías
maquillarte nunca más
Ella me miró
con algo de confusión
-¿Por qué me
miras así?, tú sabes que es cierto. Ocultar tu hermosura es un crimen contra la
humanidad, quien te contemple dejará de ser ateo ipso facto.
-jajajajaja por
lo visto no se te han pasado los efectos del alcohol
Entonces me
acerqué a su rostro y susurré:
-nunca he
estado más lúcida en mi vida que en este momento, créeme cuando te digo que
eres perfecta- y la besé
Ella terminando
el beso tomó mi rostro entre sus manos y mirándome a los ojos con algo de
tristeza me dijo
-Tú lo dices
porque no experimentas lo que yo causo en el resto de los mortales. Al verme en
lo único que pensarán es en que soy el mismo lucifer, la sensación de terror en
sus mentes es tan intensa, que algunos han muerto de miedo por mi causa. Sobre
todo en mis primeros años cuando no comprendía lo que le pasaba a mi cuerpo,
llegué a asesinar a muchos con mi cerco de terror
Al decir esto último, la tristeza y el dolor en su mirada eran más que evidentes, y sus lágrimas comenzaron a brotar con abundancia. Verla llorar me descompuso totalmente, sentí la necesidad de protegerla, de hacer que cesara todo su sufrimiento
-sh… amor,
mírame
Ella abrió los
ojos sorprendida
-ahora me
encontraste, no llores más, ¿no dices que tal vez yo tenga la cura? Además
estoy segura de que quienes murieron, si tuvieron la fortuna de mirarte, solo
pensarían que eras el ángel de la muerte más hermoso que jamás se habrían
imaginado
Con esto una pequeña sonrisa se asomó a sus labios, luego su mirada se volvió pensativa
-¿cómo me
llamaste?
-Ángel de la
muerte
-no, antes de
eso
-te llamé amor.
¿Hice mal?
Ella por toda
respuesta me besó, y luego dijo
-lo que hemos
vivido en esta noche ha sido muy intenso
-Así es, es la experiencia
más maravillosa que he tenido en toda mi vida
-llevo siglos y
siglos leyendo sobre el amor y la pasión humana, y jamás imaginé que
experimentarlo sería mil veces mejor que como lo describe la más magistral obra
romántica escrita hasta el momento
-wou, eso es
muy profundo
-así lo
experimento yo. Aún no me conoces totalmente, pero me encantaría dejarte entrar
en mi mente para que pudieras comprender lo que digo
-Zafiro, sé que
parece una locura, es decir, cuánto tiempo ha pasado desde que me hablaste la
primera vez, ¿9 días?, anoche solo iba a encontrarme contigo para que mi amigo
pudiera verte en persona y poder investigar si no eras parte de la mafia o algo
por el estilo, solo sé que aceptar tu invitación a cenar y venir aquí es la
mejor decisión que he tomado. Cada minuto cerca de ti ha sido suficiente para
saber que no hay una regla que estipule el tiempo mínimo para empezar a amar,
pues yo siento que te amo, y este amor es tan real como el hecho de que
necesito respirar para seguir viva. Tú has unido los pedazos de mi corazón roto
y has hecho que vuelva a latir con mayor alegría
-Lisa, yo no sé
qué decir, no tengo punto de referencia en mi larga existencia para poder
comparar lo que me sucede en estos momentos, solo puedo decirte que es increíblemente
maravilloso. Pero, ¿por qué dices que
tenías el corazón roto?
-Hace cinco
años, conocí una mujer maravillosa a la que amé profundamente, tuvimos una
relación intensa y hermosa, pero solo duró un año. Su familia, pero sobre todo
sus principios fueron determinantes para que, a pesar del amor que nos teníamos,
ella renunciara a nuestra vida juntas… se hizo monja, y yo tuve que aprender a renunciar
a ella. Todos estos cuatro años los he pasado intentando aprender a vivir sin
ella, a encontrarle sentido a mi vida sin su amor, y había sido en vano… hasta
hoy. Tú me has devuelto la alegría y la capacidad de amar que creí haber
perdido con ella, y todo temor ha desaparecido, ahora sé que puedo amarte, no a
medias, sino con la totalidad de mi ser, ella fue mi primer gran amor, pero tú
eres mi resurrección y mi esperanza.
-Me alegra
devolverte la esperanza, porque de mí no te librarás tan fácilmente
Y dicho esto me besó tan apasionadamente, que mi cuerpo se estremeció de placer, nunca imaginé experimentar tantos orgasmos seguidos con un simple beso, pero claro está, Zafiro no es como el resto de los mortales, y estas son las ventajas de ser besada por una diosa. Para cuando zafiro culminó el beso yo estaba rendida y feliz, mi cuerpo ya estaba necesitando urgentemente una recarga energética después de una noche de placer, y para confirmarlo mi estómago rugió cual león hambriento, cosa que me avergonzó tanto que de inmediato escondí mi rostro en el cuello de Zafiro
-Uh, vaya, al parecer no solo resucité tu corazón, sino también a tu león rugiente
-ya, me haré
extirpar el estómago por hacerme pasar tantas vergüenzas
-Cariño, aquí
la que puede vivir de luz solar soy yo, tú necesitas proteínas, así que nada de
mutilaciones, ¿no me dijiste anoche que te fascinaba mi comida? Pensé que te
alegrarías de desayunar conmigo
-Claro que me encanta,
pero me da muchísima pena que mi organismo sea tan evidente
-ya, no pongas
esa carita de niña mimada, ven conmigo a la cocina y prepararemos algo
delicioso
-No. Tú lo
preparas y yo lavo los platos, no quiero arruinar el desayuno
-Como quieras
corazón, pero ven ya, si no quieres un nuevo rugido de tu amigo
Me tomó de la mano y se levantó de la cama, yo me quedé embelesada mirando su cuerpo desnudo, debían ser ya como las nueve de la mañana, pues la luz del sol entraba ya con mayor fuerza por la ventana, la piel de Zafiro brillaba como un trozo de hielo al sol, de una forma hermosamente extraña, las tonalidades de azul turquesa variaban según la incidencia de los rayos del sol, dando la apariencia como de hielo o cristal muy puro
-Si me sigues viendo de esa manera no habrá desayuno, ya cierra la boca y ven conmigo
Sentí que mi
cara ardía, entonces entendí lo que decía, ¿acaso pretendía ir a la cocina así
desnuda? Si así era, yo tampoco la dejaría preparar ningún desayuno, la quería
a ella
-¿piensas
cocinar desnuda? Así ni te molestes, porque el único desayuno que quiero es a ti,
y bueno, la cocina ofrece muchas posibilidades a la imaginación
-Ya me
mostrarás esas posibilidades cuando te haya alimentado
-¡al menos
ponte algo de ropa! No sabes lo irresistible que eres
-Ohh, dijiste
que ocultar mi hermosura era un crimen contra la humanidad
-y es verdad,
pero en este momento solo me pones a mil
-Todo es
cuestión de práctica, aprende a controlar tus impulsos, y ¡levanta tu hermoso
trasero de mi cama!!
Me llevó de la mano tras ella a la cocina, aunque yo diría que iba babeando, simplemente no podía dejar de contemplarla dejando cual caracol un hilo de baba a mi paso, si ella pretendía pasar todo el tiempo desnuda, más me valía controlar mis instintos, yo también estaba desnuda y al parecer no era ningún problema para ella.
Llegamos a la cocina y mis manos se prendaron de su cintura, hasta que su voz me volvió a la realidad
-Lisa, deja tus manos quietas, siéntate mientras preparo la comida
Tuve que obedecer contra todos mis impulsos, y me senté donde decía. La preparación de ese desayuno era el espectáculo erótico que jamás había presenciado, todo su cuerpo desbordaba sensualidad con una naturalidad arrolladora
-Zafiro, ¿cuándo vas a decirme qué eres realmente? Tu belleza y perfección infinitas no son de este mundo, y lo que me has contado hasta el momento es insuficiente
-Paciencia,
primero come y luego te contaré mi origen
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